Para vivir ligero
Para muchos, la despedida del año viejo y el reinicio que trae el nuevo, atiza sensaciones de agobio y desorientación.
Este 2023 hay que buscar la manera de mejorar hábitos, decisiones y conductas para aprender a vivir más ligero.
Para muchos, la despedida del año viejo y el reinicio que trae el nuevo, atiza sensaciones de agobio y desorientación.
Este 2023 hay que buscar la manera de mejorar hábitos, decisiones y conductas para aprender a vivir más ligero.
El FOMO, Fear of Missing Out o Miedo a Perderse de Algo, está trazando pautas financieras en los jóvenes.
Este síndrome les genera una dependencia a las redes sociales y a las tendencias del mercado, causando daño psicológico por no poder hacer o tener lo mismo que otros/as.
Forma parte del comportamiento de muchos jóvenes y define su relación con el dinero.
Las redes se llenan de videos y memes celebrando la nueva ruta de los dominicanos para llegar a los Estados Unidos vía Centroamérica y México.
Es una ruta plagada de peligros que nos muestra cuanto ha crecido la falta de esperanza, sobre todo en la población joven.
Pero la vuelta de queienes nos gobiernan es otra.
Ajenos a una verdad ineluctable, el avance y el progreso se tuestan en la piel de los diarios. La caligrafía embellece el muladar.
Pero la realidad consume las cifras y devora el récord. La pobreza campea, la desigualdad otea. La injusticia social es otitis que estalla en los oídos. Muere la calidad de vida.
Escuché en vivo el discurso inaugural de Lula para su tercera presidencia de Brasil. Estremecedor, sin duda.
Lo que ocurrió en Brasil durante los 6 años que siguieron al golpe de estado a Dilma Rousseff, podría describirse como una guerra contra el pueblo, sus propiedades y su Estado.
Las políticas neofascistas encargadas a los capataces Temer y Bolsonaro destruyeron capacidades resolutivas y redistributivas del Estado, debilitaron las instituciones, agredieron sin misericordia a la naturaleza, ahondaron las desigualdades, creció el hambre y la pobreza, dañaron el tejido productivo y fanatizaron de odio religioso para desprestigiar la política. Fracturaron la sociedad brasileña.
Si millones lo logran en el mundo, ¿por qué no lo harías tú?
Encontrar formas de cortar gastos, resulta placentero. Y esa alegría es doble cuando esos pequeños recortes son transferidos inmediatamente a una cuenta de ahorros, porque de lo contrario, en pocos días tendrán nuevo destino.
En la barahúnda de cosas, de millones de emociones que erosionan de almas de distintos colores, sabores y clases, lo que nos salva y nos salvará siempre, lo que nos dará aura y elación será la solidaridad de unos con otros.
Resulta maravilloso como la mayoría de las personas celebran las fiestas de fin de año, sin importar el desamor de los tiempos difíciles que le ha tocado vivir: empleos y servicios precarios, alimentos y medicinas caros.
Lo hacen con generosidad desconcertante: regalando(se) alegrías.
Fiestas para celebrar el fin de otro año de trabajo duro y la merecida cosecha de un recorrido juntos; para celebrar la victoria sobre las inclemencias de una cotidianidad muchas veces absurda. Más aún, para festejar la terquedad irrenunciable de querernos en familia, en amistad.
El gobierno habla de una inflación promedio del ocho por ciento, pero hay artículos—como el aceite de cocina—que han aumentado su precio hasta en un 300%.
@RamonTejedaRead quiere que sepas:
“No dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy”, expresión que hemos escuchado innumerables veces.
Luchamos con una creencia que estimula el “compra ahora y paga después”. ¿Por qué no posponer nuevos planes de endeudamiento?
«Más arriba del cielo que ven los hombres había otro cielo; su piso era de nubes, y después, por encima y por los lados, todo era luz, una luz resplandeciente que se perdía en lo infinito.
Allí vivía el Señor Dios.
Alguien ha ordenado toque a degüello contra la felicidad de quienes viven más cerca del suelo, abajo, muy abajo. La injusticia irrumpe con desafuero las frágiles casas de lata y cartón, en cuyo interior palpitan corazones amilanados.
Está muy claro que no es a la educación dominicana a la que “ha quedado grande el 4%”, como insinuó recientemente una conspicua periodista del cambio. Es al “cambio” al que le ha quedado muy grande el traje del 4%.
Creo que no habrá un corazón que se resista a la crudeza y a las muchas lecciones de esta hermosa historia.
Con Pinocchio, Guillermo te muestra la vida con sus bellezas y sus dolores. Es una experiencia cinematográfica para todos.
Estamos casi en la meta de protección del 30%, pero la precaria protección no alcanza para mantener la biodiversidad. Estos dos últimos años ha dejado nuestras Areas Protegidas en estado lamentable.