¿Quién habrá perdido más?
¿Quién habrá perdido más?
No daré muchas vueltas. Ciertamente, los peledeístas perdimos las elecciones, pero el colectivo, los cambioholics y no, estamos perdiendo el país.
¿Quién habrá perdido más?
No daré muchas vueltas. Ciertamente, los peledeístas perdimos las elecciones, pero el colectivo, los cambioholics y no, estamos perdiendo el país.
¡Fueron tantas las batallas, que tuvimos que priorizar y escoger, como buenos guerreros! Pero tenemos memoria y seguimos vigilantes.
¡Próspera resistencia en este nuevo año! Porque la guerra por nuestros recursos naturales continúa.
Las denuncias y reclamaciones que hacen públicamente María o José, son historias que muchos han escuchado y con las que se sienten identificados.
Una de las labores de un Instituto de Protección al Consumidor, sin duda, debe ser atender denuncias y reclamaciones de consumidores que han sido afectados en el mercado. Sin embargo, la más importante, debe ser la preventiva.
Este 12 de enero se cumplen 60 años de la batalla más desigual en la historia militar del país.
Para enfrentar a Los Palmeros, más de 5 mil policías y militares, cercaron a cuatro muchachos revolucionarios.
Cuanto odio y miedo se unieron contra los sueños transformadores en el corazón de Amaury, Virgilio, Ulises y Bienvenido.
Tanta gallardía entregada para hoy tener este estropajo de democracia, adornada de platos, vasos foam y botellitas plásticas.
La estrategia de generar un caos para luego presentar la solución es vieja y consabida.
El problema de los huevos, solucionado. El HUEVO GRANDE nos queda en Pedernales. Todo esto mientras el pueblo duerme plácidamente, a la sombra de un laurel.
Cuentan quienes le conocieron que a Gabriel García Márquez le gustaba “mamar gallo”.
Ciertamente, en sus escritos y conversaciones, descubrimos que la “mamadera de gallo” está en el genoma de las historias que contó.
“Mamar gallo”, para los que no conocen la expresión colombiana (muy costeña), es la narración bromista y absurda que provocaría en nosotros los dominicanos: ¿tú estarás relajando?
Dura realidad la del pueblo pobre y muy pobre. Que recibe el año con plátanos hasta a 40 pesos. Que paga papas a 75 y 80 pesos y compra pollo a 75 y 100 pesos. Es decir, que sigue empobreciendo, mientras el gobierno le habla zarandajas.
Para muchos, la despedida del año viejo y el reinicio que trae el nuevo, atiza sensaciones de agobio y desorientación.
Este 2023 hay que buscar la manera de mejorar hábitos, decisiones y conductas para aprender a vivir más ligero.
El FOMO, Fear of Missing Out o Miedo a Perderse de Algo, está trazando pautas financieras en los jóvenes.
Este síndrome les genera una dependencia a las redes sociales y a las tendencias del mercado, causando daño psicológico por no poder hacer o tener lo mismo que otros/as.
Forma parte del comportamiento de muchos jóvenes y define su relación con el dinero.
Las redes se llenan de videos y memes celebrando la nueva ruta de los dominicanos para llegar a los Estados Unidos vía Centroamérica y México.
Es una ruta plagada de peligros que nos muestra cuanto ha crecido la falta de esperanza, sobre todo en la población joven.
Pero la vuelta de queienes nos gobiernan es otra.
Ajenos a una verdad ineluctable, el avance y el progreso se tuestan en la piel de los diarios. La caligrafía embellece el muladar.
Pero la realidad consume las cifras y devora el récord. La pobreza campea, la desigualdad otea. La injusticia social es otitis que estalla en los oídos. Muere la calidad de vida.
Escuché en vivo el discurso inaugural de Lula para su tercera presidencia de Brasil. Estremecedor, sin duda.
Lo que ocurrió en Brasil durante los 6 años que siguieron al golpe de estado a Dilma Rousseff, podría describirse como una guerra contra el pueblo, sus propiedades y su Estado.
Las políticas neofascistas encargadas a los capataces Temer y Bolsonaro destruyeron capacidades resolutivas y redistributivas del Estado, debilitaron las instituciones, agredieron sin misericordia a la naturaleza, ahondaron las desigualdades, creció el hambre y la pobreza, dañaron el tejido productivo y fanatizaron de odio religioso para desprestigiar la política. Fracturaron la sociedad brasileña.
Si millones lo logran en el mundo, ¿por qué no lo harías tú?
Encontrar formas de cortar gastos, resulta placentero. Y esa alegría es doble cuando esos pequeños recortes son transferidos inmediatamente a una cuenta de ahorros, porque de lo contrario, en pocos días tendrán nuevo destino.
En la barahúnda de cosas, de millones de emociones que erosionan de almas de distintos colores, sabores y clases, lo que nos salva y nos salvará siempre, lo que nos dará aura y elación será la solidaridad de unos con otros.
Resulta maravilloso como la mayoría de las personas celebran las fiestas de fin de año, sin importar el desamor de los tiempos difíciles que le ha tocado vivir: empleos y servicios precarios, alimentos y medicinas caros.
Lo hacen con generosidad desconcertante: regalando(se) alegrías.
Fiestas para celebrar el fin de otro año de trabajo duro y la merecida cosecha de un recorrido juntos; para celebrar la victoria sobre las inclemencias de una cotidianidad muchas veces absurda. Más aún, para festejar la terquedad irrenunciable de querernos en familia, en amistad.