Historiadores sensatos y estudiosos de la historia de las relaciones entre ambos pueblos insisten en que Haití no constituye un peligro para la República Dominicana.
¿Por qué tiene el “cambio” que servir los intereses de los sectores más atrasados de ambos países si no es para tratar de sustituir las preocupaciones actuales del pueblo dominicano por el miedo al haitiano?
Ha sido perfecta para tristemente, y creo que por primera vez de esta forma, redescubrir a Eduardo Galeano.
Y si, el tema haitiano tiene que ver. Creo que se aprovechó cada momento para desencadenar, como si hiciera falta, ese odio acumulado contra los de al lado, los pobres, los diferentes.
No se trata de que nos hemos cansados de ser solidarios, o de que no se cumplan las leyes migratorias dominicanas. Se trata de que poco a poco nos estamos envolviendo en el concierto de los des: desorden, deshumanización y desconcierto.
Para manejar un parque como el Mirador Sur y que brinde servicios ecosistémicos eficientes y no solo recreación a los visitantes humanos hace falta más que podar y maltratar o talar, que es lo que han estado haciendo con el arbolado del parque.
Es necesario tomar en cuenta a todos los usuarios del parque así como la información disponible en los artículos publicados en revistas científicas nacionales e internacionales sobre el tema y usar la ciencia para la planificación y ordenamiento del área.
Nos preocupa realmente el país. Mientras el Gobierno del Cambio siga jugando al engaño de que cero mata cero y un lío hace olvidar los otros, el tiempo pasa, los problemas se agudizan y la vida de nuestra gente se deteriora.
Ojalá y descubran que con los seres humanos no se juega.
La historia de nuestros pueblos, los pueblos latinoamericanos, ha sido desde hace más de 200 años la historia de las luchas permanentes, de conquistas, caídas, recaídas y reconquistas.
Ya no tanto por la independencia o soberanía (aunque en cierto modo sí), las luchas hoy son por el combate a la pobreza y la desigualdad. Por acceso a educación, salud, crédito, vivienda digna y servicios de calidad.
No es sólo que se han violentado todos los reglamentos para nombrar de dedo a cuanto favorito tiene el ministro.
O el desastre ocurrido con el Programa de Alimentación Escolar.
Allí, por encima de la DGCP y con complicidades a todos los niveles, en un proceso de licitación de computadores, han sido desechadas las ofertas de cerca de una decena de proveedores que cumplían con los requisitos y además ofertaban más barato, para escoger otras que saldrán al Estado 1,300 millones de pesos más caras. Óigase bien: 1,300millones perderá el Estado dominicano sin que el gobierno se inmute ante semejante perversión.
Así como vimos rodar por el piso a trabajadores del sector salud, vemos rodar proyectos que funcionaban plenamente y que eran de beneficio para la población dominicana.
No hay que entrar en detalles, lo hemos hablado antes y lo vive y lo siente usted en cualquier área. La inseguridad, el miedo, la carestía, la inestabilidad y el desasosiego son el pan nuestro de cada día.
Todo lo que tocan se destruye, se atrasa o se pierde. No es sanear, es perseguir al contrario, eliminarlo de esta nueva herencia que les toca manejar.
Detener la deforestación no es solo sembrar. Es primero parar la destrucción de todos nuestros bosques y al mismo tiempo reforestar. No significa dejar que la Belfond y la Barrick sigan destruyendo para que el ministerio reforeste. No es mirar para otro lado cuando todas nuestras montañas se queman para que luego el Ministerio “restaure”.
No nos podemos permitir que continúe la destrucción de bosques, ni siquiera los urbanos como está pasando en el Parque Mirador Sur. No en este pedazo de isla que tenemos que gestionar para todos los habitantes humanos y para la biodiversidad también.
Como en todos los ejes del Diálogo Nacional, el Gobierno sigue la mala práctica de presentar como nuevo lo que realmente es una continuidad de los proyectos encontrados en ejecución. La continuidad del Estado y sus políticas no puede ser objeto de un trato chabacano y politiquero, como se está haciendo, simulando ser autores de lo que no han hecho.
¡Presenten, por favor, el Máster Plan en Salud para que el Diálogo sea real y auténtico consenso!
Otra vez vuelve Haití a nuestra agenda, y es normal, compartimos una isla y todo lo que allí pasa nos atañe.
Arde en Haití la acumulación de problemas que los han llevado a una situación de ingobernabilidad, escasez, hambre, miedo y miseria.
Por nuestra historia, los dominicanos no podemos apoyar ninguna intervención en Haití ni en ningún pueblo, estamos llamados a ser puente para que ellos encuentren caminos de paz y estabilidad.
2012-2020: un salto hacia la organización del Estado y el combate frontal a la pobreza multidimensional con programas puntuales: educación, salud, crédito, seguridad alimentaria y otros.
Abandonar esas políticas altamente útiles a la población para abrazar nueva vez la improvisación, es un atraso que no debe tolerarse.
Por descuido franco del Ministerio de Agricultura llegó la Peste Porcina Africana. ¿Cuánto le ha costado al Estado esa improvisación? ¿Cuántos millones se han gastado en enmendar el error (horror)? ¿Y cuál ha sido el verdadero sacrificio (que no monetario) de los medianos y chiquitos productores de cerdo?
Lo que ayer tuvieron que padecer los trabajadores públicos de la salud nunca debió ocurrir.
Para cobrar su salario, a médicos, enfermeras, bioanalistas, camilleros y otros se les obligó a aglomerarse desde la madrugada frente a las oficinas del Servicio Regional de Salud Metropolitano.
Un tumulto enorme de gente cuando ya se conocen indicadores preocupantes de rebrote de infectados por COVID-19, sin instalaciones sanitarias, ni asientos ni cobijo.
Con Reynaldo Pared Pérez compartí durante ocho años (1986-1994) como integrantes que fuimos del Bloque de Regidores del PLD en el Ayuntamiento del Distrito Nacional.
Fueron años de trabajo febril. De compañerismo. De hermandad. Acompañados siempre de la palabra, del ejemplo, del aliento de Juan Bosch inmenso y cercano.
En todo ese tiempo vi siempre un Reynaldo de una sola pieza. Sin dobleces. Transparente. Trabajador. Profesional brillante. Enunciaba su verdad con gallardía. La frente en alto y el pecho henchido de satisfacción porque, además, sabía hablar con razón.
Hemos perdido la sensibilidad. El morbo nos arrebató la empatía y aquello de ponerse en los zapatos del otro.
Día tras día asistimos a un nuevo evento despiadado, a la celebración de las desgracias ajenas.
Enfermedades, atracos, suicidios y cualquier otro evento negativo se convierten en la base de las burlas y en la puerta de salida de la poca humanidad que adorna a muchos. No importa quién, no importa cuándo. A todos les toca una taza.
El pasado 19 de octubre se publica una nota del Ministerio de Defensa que informa sobre “voladuras” en Verón durante un mes por parte de una empresa geológica extranjera, asumo que para exploraciones mineras, porque no se especifica ni concesión ni si la empresa cuenta con los permisos correspondientes.
¡Silencio! Es decir que una empresa extranjera puede perturbar la vida, la paz y el orden de tres comunidades rurales de Verón y no tiene que dar ninguna explicación. Ya se encarga el Ministerio de Defensa de hacerle las relaciones públicas.