La contaminación para siempre
Dios nos agarre confesados en un país donde el ministerio de Medioambiente está más en negocios como privatizar el agua que en hacer cumplir las leyes ambientales.
Dios nos agarre confesados en un país donde el ministerio de Medioambiente está más en negocios como privatizar el agua que en hacer cumplir las leyes ambientales.
Endeudado hasta las narices, con capacidades industriales disminuidas, falto de apetito innovador, cómodo en el couch del outsourcing y adicto al spaguetti western, su fantástica deuda pública, el persistente déficit comercial y fiscal, despilfarro e ineficiencia gubernamental y su cuestionable fiscalidad, no podían aguantar más.
¡Vienen los rusos! Pero los americanos que llegaron antes tienen 275 bases y emplazamientos militares con cerca de 200 mil soldados estacionados en territorio europeo.
Dispuesta a tomar la justicia en sus manos. Usualmente armada, puede agredir. Y hasta matar. Al gobierno que ponga ojo. En EEUU, en Europa, como aquí, son los mismos. Son los marchantes de Friusa.
Esta gestión de papel sigue como si nada, promoviendo embalses que no se terminan nunca y cuestan millones de más y causan el desalojo de cientos de familias condenadas a la desgracia. Mientras nuestros bosques y ríos, solo están protegidos de derecho, no de hecho.
Ojalá, como entonces, la frase draghiana de Valdez Albizu sirva de advertencia y devuelva la certidumbre y la confianza que no proveen las políticas del gobierno PRM.
Por la guerra porcina que hoy se libra en las granjas dominicanas, 8 de cada 10 productores medianos y pequeños habrían quebrado. Las importaciones de carne de cerdo, viento en popa y las grandes granjas, más fuertes que nunca y con mayores ganancias.
Pronto vendrá la postguerra: la repoblación porcina. Y ya verá usted.
El show de Monte Grande hace un año demuestra el carácter alabancioso del gobierno y su permanente disposición para engañar al pueblo con propaganda vacía.
La cuenca de Enriquillo, donde está la Reserva de la Biosfera Bahoruco-Enriquillo, se lleva la Palma: exploración de tierras raras y petróleo, sin contar el megaproyecto turístico que ha dañado la costa y estafado a los moradores con sus terrenos para la construcción del aeropuerto, que competiría con una plataforma de lanzamiento de cohetes.
Está claro: con el PLD se vivía mejor y el único que arregla este desastre: ya lo demostró, sabe lo que hay que hacer y tiene los mejores técnicos, listos para volver a gobernar.
Para justificar el aumento del gasto militar, los gobiernos europeos están procurando instalar el miedo a Rusia. Un malicioso disparate, descartado por expertos militares occidentales, pero no sería esta la primera vez que las élites europeas engañen a sus pueblos.
Cuando cuentan las cuentas de Abinader, las del pueblo cuentan la tragedia del pollo a 80 y 100 pesos la libra; de la libra de arroz hasta a 60 pesos en los colmados.
La minera se baña literalmente en oro. La evidencia del daño ambiental por los derrames envenenados es tan abrumadora como los esfuerzos de Barrick para acallar cualquier denuncia.
Las redes sociales dan cuenta de pérdidas de empleo, nerviosismo por doquier, se esperan aumentos de precios y ha comenzado una revalorización a la baja en bolsa de grandes empresas.
Donald Trump invierte (o consume) aceleradamente su capital político en medio del desconcierto o quizá del éxito.
El PLD tiene que esforzarse más que otros partidos. Sus tareas son más complejas. Está obligado a pensar sus estrategias con profundidad y aplicarlas con serenidad y determinación. A gestionar sus tiempos con sabiduría y eficiencia.