Agua, presas y abuso de poder
A los de la presa de Monte Grande, los trasladan a viviendas sin tierras agrícolas, dejándolos sin su medio de vida, y a los de Boca de Los Ríos ni si quiera les han construido las viviendas.
A los de la presa de Monte Grande, los trasladan a viviendas sin tierras agrícolas, dejándolos sin su medio de vida, y a los de Boca de Los Ríos ni si quiera les han construido las viviendas.
El pueblo dominicano no permitirá—como lo demostró en Oviedo, Los Haitises y en Quance—que haya otro desastre ambiental como el de Cotuí en la Sierra de Bahoruco, en una zona muy cerca de los límites del PNSB, nuestra mayor reserva de biodiversidad.
Las autoridades deberían afrontar todas estas cuestiones que peinan décadas, es verdad, pero nunca habían estado tan cerca del área núcleo, la explotación en el Pomier.
Barrick ha construido viviendas y ha hecho todo lo que le ha parecido, sin transparencia, para desalojar a las comunidades afectadas; y cuando éstas se han resistido, el Estado sale en defensa, pero de la minera, a reprimir al pueblo.
Mientras las multinacionales y los Fideicomisos decidan sin que el Estado ponga condiciones y haga cumplir las leyes vigentes, el medio ambiente, los ecosistemas y la biodiversidad que los habitan no estarán protegidos de manera real y sus amenazas seguirán materializándose.
Seguimos rechazando toda injerencia de las multinacionales en las decisiones de conflictos ambientales en nuestro país en franca violación a las leyes vigentes y más aún rechazamos la represión contra el pueblo dominicano.
Mientras, en la misma Línea Noroeste denuncian incendios o tumbas en el arroyo Manaclas y el río Yaguajay, en el Saltadero del Naranjito y en Punta Bergantín de Puerto Plata.
Nuestro país necesita más reforestación y menos propaganda.
Otro tanto para los afectados por las presas de Monte Grande y Boca de los Ríos. A los primeros les inundaron los cultivos, a los segundos las casas y terrenos, sin indemnizaciones a la fecha.
La principal tarea del Ministerio de medioambiente es proteger y conservar nuestra biodiversidad, pero aun así todos los millones recaudados por los últimos ministros de medioambiente no han podido servir para cumplir esa tarea.
Está claro que para el gobierno la prioridad no es la salud del pueblo ni de los ecosistemas, sino complacer a las multinacionales y favorecer los negocios de la oligarquía extractivista.
Los rellenos ilegales de los humedales se han hecho contra las paredes de residencias privadas, generando presión con riesgo de colapso, sin mencionar el impacto económico por la disminución de valor de dichas propiedades.
Los modelos climáticos indican que, mientras el Pacífico está enfriándose, dando paso al fenómeno La Niña clásico, en paralelo está surgiendo otra Niña en el Atlántico, es decir, las dos al mismo tiempo.
¿No han sido suficientes los dos mártires de nuestros ríos? ¿Cuántos más tendremos que morir en defensa de nuestro patrimonio natural y de la biodiversidad?
Detener la deforestación no es solo sembrar. Es primero parar la destrucción de todos nuestros bosques y al mismo tiempo reforestar.
Ante el espejo español de más de 200 fallecidos y ríos de vehículos apilados como latas de sardinas en una ciudad de menos de dos millones de habitantes, nos preguntamos si estamos preparados para los eventos catastróficos nos muestra el cambio climático, cada vez con más frecuencia.