Al conflicto en el Masacre: La solución Abel
Que el presidente se aparte y permita a la vicepresidenta y al canciller encabezar una comisión que haga el trabajo que debió haber hecho el gobierno hace dos años.
Que el presidente se aparte y permita a la vicepresidenta y al canciller encabezar una comisión que haga el trabajo que debió haber hecho el gobierno hace dos años.
Su incapacidad para planificar, monitorear y evaluar sus propios acuerdos con las autoridades haitianas es la responsable de la crisis que ahora afecta de manera trágica a miles de personas que a ambos lados.
Inmovilizado su IMAE. Aturdido. Aterrorizado. El pueblo se pregunta callado: ¿Qué ha pasado que no se ve el chele?
Hoy hay que recordar a Salvador Allende. A Chile y a los muertos de las Torres Gemelas. Es 11 de septiembre. Es otro Día del Terror. Terror largo que no acaba.
Quienes nos gobiernan hoy son los continuadores de aquéllos que querían depositar lodos cloacales en Oviedo en los años 80 y depositaron toneladas de rockash en Samaná en su gestión del 2000-2004.
“Honesty is such a lonely word”, dice la canción, y en boca del presidente esa prometida honestidad no es sino simulación. Peligrosa simulación.
Al abocarnos al final incierto del reino de Abinader y el PRM no debemos sino desear que no haya más daños para nuestro sufrido pueblo.
Treinta y dos muertos, decenas de heridos y mutilados—algunos discapacitados para siempre—negocios dañados, viviendas destruidas, una población consternada… requieren mucho más que evasivas, informaciones a medias, dilaciones o dubitaciones. Reclaman aquella luz.
No debe sorprendernos que siembre en Guyana quien tiene una fortuna en paraísos fiscales, endeuda al país sin un plan y en oscuros fideicomisos entrega Pedernales a sus socios nacionales y extranjeros.
La deshonestidad y el descaro tipifican semejante acción. Se trata de millares de dominicanos y dominicanas cuyos datos han sido usados sin que se les consultara. Un “copy paste” delictivo.
Más inflación y menos comida es menos democracia. Más analfabetos es menos democracia. Menos oportunidades es menos democracia. Más inseguridad es menos democracia. Más desempleo es menos democracia.
Faltaba retomar las calles. Recuperar la iniciativa. Recordar a la gente las conquistas alcanzadas.
El fracaso del PRM—otra vez—y el fenómeno Abel Martínez han obrado el objetivo. En el PLD no hay dudas, sino esperanzas y certezas. Son los primeros logros de Abel.
No cree en República Dominicana. No le importa el pueblo dominicano. No le interesa el Estado dominicano sino para hacer negocios. La privatización inmoral de lo público está en su código genético.
Ahora empezarán a disminuir la marcha. A descalificarla. De hecho, algunos ya empezaron. Y, como el zorro de la fábula, dicen que las uvas están verdes cuando el problema es que no las alcanzan.
A la hora de incrementar impuestos entienden que debe pagarlos el pueblo. Y para mantener esa situación de privilegios el Cambio y sus ricachones venden al pueblo el cuento de la corrupción y la inmigración haitiana como causas de nuestras desgracias.
No se recuerda nada parecido en la historia del Banco Central, ha dicho un gran economista. Otro ha advertido sobre el impacto que puede tener este escándalo en nuestra economía.
El presidente Abinader luce inmaculado para el grupo vociferante. Karpowership, un nuevo escándalo estalla, corrupción al más alto nivel, la pus salpica sin que se inmuten los púlpitos morales del “cambio”.