El modelo Abinader-PRM
Antes luchábamos con Panamá o Costa Rica por el primer lugar. Durante años fuimos los primeros en América Latina. Hoy luchamos por no naufragar en el último lugar.
Antes luchábamos con Panamá o Costa Rica por el primer lugar. Durante años fuimos los primeros en América Latina. Hoy luchamos por no naufragar en el último lugar.
Tras el golpeo y el terror vendrán la invasión y la masacre para apoderarse del gobierno y de las riquezas naturales venezolanas. Eso espera Donald Trump.
La tarjeta, el bono, la “brisita” o como les llamen Abinader y el PRM, no son más que hábiles mecanismos de empobrecimiento, instrumentación del voto y, por tanto, de envilecimiento.
Desde las elecciones de 2020 se conocen los lazos PRM-narcotráfico. EEUU los conoce muy bien. No hay manera de que no sea de ese modo.
Los líderes del PRM solo exhiben “patriotismo” cuando hablan de Haití. En eso son santanistas y baecistas militantes.
Los cárteles de la arena son todopoderosos. Los de la droga son chivitos hartos de jobo. Los de la arena tienen a su orden la policía pública o privada.
Al Ministerio de Educación nunca se le ha hecho una auditoría independiente que revele qué ha pasado ahí que se suspendió el Plan Nacional de Alfabetización y el de construcción de infraestructura escolar.
En su Breve historia de los pueblos árabes, Juan Bosch describe la traición de Europa para entregar Palestina a los capitalistas judíos y construir allí la base militar más grande del Oriente Medio.
Un gobierno que no tenga sangre de lacayo, pronto será perseguido por los mismos sectores que derrocaron a Bosch en 1963, quien se opuso a que la riqueza dejada por los Trujillo se la robara un grupito.
De esperar que empezaran a surtir sus efectos las políticas de endeudamiento imprudente; de incremento insensato de las importaciones para privilegiar a favoritos del cambio; de aumento alocado del gasto público corriente como si el dinero se recogiera en las esquinas; de descuido de la producción nacional y de deterioro de la inversión de capital.
Al gobierno Trump lo asusta la desobediencia de nuestros pueblos. Quiere el feudo, la humillación a lo Abinader y compartes.
Adictos al petróleo regalado, quieren de nuevo apuñalar el corazón de Nuestra América en Venezuela.
Cuando constatamos todo ese panorama desconcertante tenemos que llegar a la conclusión de que hemos sido estafados… De que metieron al pueblo gato por liebre.
Estados Unidos se lanza hoy contra Venezuela con el pretexto de la “lucha contra las drogas”, como se lanzó contra Irak so pretexto de unas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron.
Así las cosas, no es de sorprendernos que el medioambiente dominicano vaya de mal a peor, sin defensores y sin programas de prevención y vigilancia que funcionen.
Ocoa es un caso. Allí no hay quien detenga la deforestación hasta en los lugares más insólitos para siembra de aguacates.
Cinco años después las importaciones de productos agropecuarios que dizque bajarían los precios solo sirven para engordar millonarios.