Así no hay toro que llegue a buey
Incoherente y timorato luce el gobierno PRM-Abinader ante cada crisis—real o supuesta—a la que debe hacer frente.
Ante el conflicto por el canal y el agua del río Masacre—provocado por el mismo Abinader—el gobierno fue temerario hasta lo ridículo.
Sin ninguna razón, cerró fronteras en un acto innecesario que quebró a cientos de negocios; movilizó fuerzas militares, lanzó amenazas y llevó escándalo y confusión a la sociedad dominicana y, finalmente, como dijo el haitiano, “el agua ta’ cogío” y el monte parturiento parió un ratón.
Otra vez, frente a la supuesta crisis por las cacareadas bandas haitianas, movilizó a la opinión pública, convocó a expresidentes, activó al Consejo Económico y Social, se crearon comisiones de trabajo que se reunieron con el gobierno y –de nuevo—el monte parturiento parió otro ratón.
Así, de una crisis en otra, llegamos hoy a la del Medio Oriente. De nuevo el gobierno convoca a empresarios, organizaciones sociales, expresidentes y partidos—los de la izquierda indómita son auscultados en secreto—y, como en las ocasiones anteriores, el gobierno promete un plan que olvidará tan pronto amaine la tempestad.
Convocar al consenso se ha convertido en deporte. Con allante y movimiento, se pretende desactivar la protesta social. Saben las autoridades que en casi seis años no han hecho más que empantanar el país y distribuir el presupuesto en canonjías y repartos de todo tipo y necesitan legitimidad.
El gobierno que ha manejado más dinero en nuestra historia; que duplicó nuestra deuda y ha disfrutado de precios del petróleo a sesenta dólares el barril, ahora pide sacrificios al pueblo.
¿La verdad? El gobierno va sin rumbo. Falta creatividad y abunda la improvisación y así no hay toro que llegue a buey, como dice el pueblo.
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