Nos acecha la muerte
En paz en y armonía viviremos más y con alegría, aunque después venga la muerte como un eterno descanso
En paz en y armonía viviremos más y con alegría, aunque después venga la muerte como un eterno descanso
El discurso presidencial del 27 de febrero de 2025 debería incluir no solamente memorias de ayer, sino, además, propuestas de hoy, orientadas a afrontar la inminente crisis que se nos viene encima.
Muy a pesar de los avances tecnológicos y de la inteligencia artificial del siglo XXI, las hemorragias, las infecciones y los fenómenos hipertensivos continúan frustrando fatalmente los sueños felices de una maternidad caribeña digna y segura.
¡Cuidémonos de los edadismos extremos! Vivamos a plenitud cada etapa del desarrollo humano. Dejemos de hacer comparaciones malsanas.
Los desafíos que enfrentamos en el mundo contemporáneo requieren de un enfoque integral que considere no solo la salud individual, sino también el bienestar social y comunitario.
En vez de generar mercenarios entrenados en el odio y la complacencia por matar, desarrollemos academias de jóvenes calificados para llevar mochilas llenas de instructivos sobre la fraternidad terrenal.
Es nuestro deber legar a las generaciones futuras una mayor longevidad con más calidad que la que heredamos.
Lo verdaderamente inteligente sería conseguir llenar el espacio vital que nos corresponde a cada uno en una sana convivencia fisiológica personal, social, emocional, psicológica y ambiental.
Menos contacto físico real y más interacción virtual es lo que muestra el horizonte cercano. A cada síntoma una píldora nos ordenan los programas de redes neuronales en salud.
Las afecciones cardiovasculares incluidas la aterosclerosis y la hipertensión arterial, aunadas a la diabetes mellitus y el sobrepeso representan las defunciones más frecuentes en adultos mayores dominicanos.
Un otrora campesino norteño dominicano pediría a un amigo sabihondo ciudadano urbano que le explique en lenguaje llano y sencillo lo que significa ser un hombre o mujer de ciencia.
El cambio climático, la guerra y las pandemias nos igualan y matan a todos, mansos y cimarrones.
Mete miedo y horripila las decenas de miles de víctimas mortales de los conflictos bélicos del Oriente Medio.
Podemos prevenir o detectar bien temprano males como la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad y el estrés crónico, y tomar las medidas perentorias para evitar males peores. El cáncer detectado en sus comienzos puede ser curado.
Lo que en el pasado inmediato constituía una delicia salir a trotar o simplemente caminar hoy queda reservado para áreas cerradas con vigilancia continua que más bien parecen recintos carcelarios.