Fuego fatuo
La competencia entre los aspirantes a la candidatura presidencial para las elecciones del año 2028 quieren convertirla en preocupación nacional.
La competencia entre los aspirantes a la candidatura presidencial para las elecciones del año 2028 quieren convertirla en preocupación nacional.
El afán de reformas y méritos comenzó desde el triunfo. Transcurridos cuatro años y 10 meses de mandato, si algún adulón se le ocurriera bautizar una provincia con el nombre del presidente, tendría respaldo.
¿Se suspenderá la ejecución de las “15 medidas para hacer frente a la migración irregular de haitianos a territorio nacional?” ¿Quedará en el olvido el Pacto de Nación por la crisis haitiana?
Es difícil afirmar si asoma una nueva derecha inmaculada, censora o si son destellos fascistoides con actitudes piadosas que rigen el submundo de los nuevos paradigmas.
La apuesta por la bandera blanca, para aquietar al consumidor de cangrejo, está en el aire. Sin olvidar que un senador está avalado por votos, un ministro por decreto y consumo es diferente a captura. Parece que los asesores jurídicos están en veda o convencidos de la inutilidad de sus consejos.
La descalificación de los presidentes fue bandera. Los opinantes competían, cada día creaban una historia de oprobio, de autoría y complicidad con el crimen. La plaza amenizaba gustosa.
Después de críticas persistentes a los opositores, valora un diálogo con sus predecesores. A cada uno lo suyo en las misivas, gesto que le servirá para reprobar desplantes.
Ninguna de las personas mencionadas por el empresario, acusado entre otros crímenes de terrorismo, ha reaccionado. El silencio más que indiferencia podría interpretarse de otra manera.
Cincuenta y seis meses después del inicio del régimen, la ficción asume formas diversas de amedrentamiento hasta ahora imposible. Contradicciones a granel salpican el discurso oficial empero algunos se aquietan.
Evitar el desapego a la ley es primordial, pero no hay fortaleza suficiente para hacerlo. Se repite la sugerencia de redactar leyes post, como si legislar fuera la solución y no aplicar la ley.
Es inminente detener el juego perverso que usa la norma como divertimento, como pieza inerte, inservible. La solidaridad, el duelo, no pueden interferir, menos ocultar la responsabilidad.
El hilo de Ariadna para salir del laberinto migratorio es la aplicación de la ley General de Migración. Su vigencia no puede ser sustituida por espejismos soberanistas.
En esas narraciones el nombre de “Ortiz” es más que frecuente. 64 años después, la mísera fabulación de ese sujeto alborota la ignorancia.
El poderoso jeque del transporte ratificó algo repetido y sabido: el consumo de sustancias controladas es libre en el país. No sólo los chóferes disfrutan el privilegio.
Hoy retumbará en la memoria la Elegía de Miguel Hernández, también el eco del homenaje a Orlando, escrito por Soledad Álvarez repitiendo que el dolor no cabe en la Historia ni en el poema tanto heroísmo inútil.