Recuento incómodo
Es difícil afirmar si asoma una nueva derecha inmaculada, censora o si son destellos fascistoides con actitudes piadosas que rigen el submundo de los nuevos paradigmas.
Es difícil afirmar si asoma una nueva derecha inmaculada, censora o si son destellos fascistoides con actitudes piadosas que rigen el submundo de los nuevos paradigmas.
La apuesta por la bandera blanca, para aquietar al consumidor de cangrejo, está en el aire. Sin olvidar que un senador está avalado por votos, un ministro por decreto y consumo es diferente a captura. Parece que los asesores jurídicos están en veda o convencidos de la inutilidad de sus consejos.
La descalificación de los presidentes fue bandera. Los opinantes competían, cada día creaban una historia de oprobio, de autoría y complicidad con el crimen. La plaza amenizaba gustosa.
Después de críticas persistentes a los opositores, valora un diálogo con sus predecesores. A cada uno lo suyo en las misivas, gesto que le servirá para reprobar desplantes.
Ninguna de las personas mencionadas por el empresario, acusado entre otros crímenes de terrorismo, ha reaccionado. El silencio más que indiferencia podría interpretarse de otra manera.
Cincuenta y seis meses después del inicio del régimen, la ficción asume formas diversas de amedrentamiento hasta ahora imposible. Contradicciones a granel salpican el discurso oficial empero algunos se aquietan.
Evitar el desapego a la ley es primordial, pero no hay fortaleza suficiente para hacerlo. Se repite la sugerencia de redactar leyes post, como si legislar fuera la solución y no aplicar la ley.
Es inminente detener el juego perverso que usa la norma como divertimento, como pieza inerte, inservible. La solidaridad, el duelo, no pueden interferir, menos ocultar la responsabilidad.
El hilo de Ariadna para salir del laberinto migratorio es la aplicación de la ley General de Migración. Su vigencia no puede ser sustituida por espejismos soberanistas.
En esas narraciones el nombre de “Ortiz” es más que frecuente. 64 años después, la mísera fabulación de ese sujeto alborota la ignorancia.
El poderoso jeque del transporte ratificó algo repetido y sabido: el consumo de sustancias controladas es libre en el país. No sólo los chóferes disfrutan el privilegio.
Hoy retumbará en la memoria la Elegía de Miguel Hernández, también el eco del homenaje a Orlando, escrito por Soledad Álvarez repitiendo que el dolor no cabe en la Historia ni en el poema tanto heroísmo inútil.
“Nuestro país está en guerra” declaró en Puerto Príncipe el nuevo presidente del Consejo Presidencial de Transición. La situación amerita menos proclamas y acercamiento urgente a la realidad fronteriza.
Esta vez, del adanismo, marca Cambio, el presidente luce bíblico cuando enumera las primeras piedras que ha colocado.
La satisfacción de las demandas de una población creciente necesitará el milagro de la multiplicación de los panes y los peces.