Un año sin Roberto

06-05-2026
Quiero que sepas
Ojalá, República Dominicana
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Ha pasado exactamente un año del inesperado fallecimiento de Roberto Rodríguez Marchena, máximo referente de la comunicación gubernamental en República Dominicana. Gran creativo, publicista, políglota, selecto analista político y social, escritor y humanista.

Fue todo lo que pudo ser. ¡Y mucho más! Con su inusitada partida física, el país perdió a un gran intelectual.

Quizás su mayor virtud fue la que no necesariamente se mostró en radio y televisión, donde literalmente daba cátedras de análisis y de cómo sostener una defensa sin estridencia, con respeto, sin perder la compostura, con la calma de quien pinta sobre un lienzo y la razón entre las palabras, perfectamente acomodadas en las oraciones certeras que construía en su discurso.

Así era Roberto. Su mayor virtud fue, sin dudas, el don de gente que tenía. Solidario, cortés, amable, educado. Perfeccionista, como es la gente inteligente, corregía los errores con cariño. “Te propongo lo siguiente: ¿y si mejor lo hacemos de esta manera?”, decía. Y, a continuación, pasaba a explicar el porqué, con válidas y justificadas razones.

No era adulador, halagaba y reconocía con entera sinceridad la labor, la belleza o las cualidades del otro. Ponía mucha atención a los detalles, trataba siempre de no herir o lastimar sentimientos.

Así era Roberto. Y quienes tuvimos el enorme privilegio de conocerlo, de tratarlo, de trabajar junto a él y de tener exquisitas conversaciones sobre el todo y sobre la nada, lo sabemos de primera mano.

Ya ha pasado un año de profunda ausencia del defensor de la alegría. Ha hecho mucha falta, se ha perdido unos cuantos aguaceros, y días sin sol y a veces sin nubes.

Ninguna persona muere realmente, si ha vivido una vida digna de ser recordada. Sin dudas, Roberto tiene un espacio, una sala amplia y amueblada en el Olimpo de los que merecen ser recordados.

Su familia, su partido, sus amigos y la Comunidad Ojalá, recuerdan y recordarán con cariño siempre la vida y obra del eterno e inolvidable Roberto Rodríguez Marchena.