América: un fin de año marcado por las catástrofes

06-01-2022
Medioambiente
Ojalá, República Dominicana

En agosto pasado reseñamos la condición del continente americano: “entre el infierno y los diluvios del cambio climático”, debido a los incendios y diluvios catastróficos en el verano de 2021.

Los fines de año son temporada de fuegos en el Hemisferio Sur porque es verano, pero después que los fuegos de 2019 en Australia se juntaron con los del 2020 fue apocalíptico: cientos de miles de animales murieron y miles de hectáreas de bosque fueron arrasados. Pero Madre Natura decidió dar un respiro a Australia.

Sin embargo, este diciembre le tocó a La Patagonia, en Argentina, y a Colorado, en USA. Este último en el Hemisferio Norte como República Dominicana. Es muy raro que en el invierno nevado haya fuegos, pero la prolongada sequía del verano ha retrasado las nevadas del invierno y ha permitido los incendios fruto de las inusuales temperaturas cálidas al final del otoño.

Mientras, en Estados Unidos, en el medio oeste y sur de la zona del golfo, la noche del diez al once de diciembre ocurrió una ola de tornados en seis estados al mismo tiempo, lo cual no ocurría desde 1925. En la costa del golfo son relativamente normales en diciembre, pero no a mediados de mes, y no con la intensidad y la extensión que tuvieron.

En La Patagonia, más de 80,000 hectáreas han sido arrasadas y el humo ya llegó a La Plata.

En la Amazonia, desde junio pasado los fuegos no pararon, con más de 3000, el mayor número en 14 años, y para cerrar el año catastrófico (además de la Covid) en la zona de Bahía fueron inundadas 60 comunidades por lluvias diluviales, y en el fin de semana de Navidad cedieron dos represas que dejaron a decenas de miles de personas sin hogar. También en Bolivia y Guyana hubo inundaciones el fin de año.

Foto:  Notitemas.
Foto:  Notitemas.

En República Dominicana, los fuegos por la estación seca invernal pueden comenzar en diciembre pero en los años más secos, que no fue el caso de 2021. Sin embargo están ocurriendo fuegos en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco y en la vertiente sur de la Cordillera Central, parques Armando Bermúdez y José del Carmen Ramírez.

La estación seca termina con la llegada de la primavera, después de la cuaresma.

Ya hablábamos en el artículo citado más arriba de las consecuencias de los fuegos recurrentes para la biodiversidad en las mismas áreas, como es el caso de la Sierra de Bahoruco. La situación empeora cuando los fuegos son sucedidos por huracanes, tornados o inundaciones provocados por éstos. Cuando se suman estos meteoros sus efectos se multiplican en el tiempo porque la resiliencia de la biodiversidad queda muy disminuida y se hace necesaria la restauración de ecosistemas, muy cacareada por las autoridades, pero que aún no vemos sino en la propaganda.