¿Por qué tan pocas mujeres han recibido un Nobel?

Ciencia, Tecnología e Innovación
09-10-2021
Ojalá, República Dominicana

En los 119 años que tiene la Academia Sueca otorgando los Nobel, 58 mujeres han sido las reconocidas con el mismo, y en ciencias solo 22 de las 58, lo que representa el 27% y esto nada más en el quinquenio 2005-2020. Veintidós también es el número de premios de investigación de prestigio que tienen dos décadas sin reconocer ninguna científica, aunque muchos fueron creados en honor a científicas para promover su participación.

La verdad es así de sencilla: el trabajo científico de las mujeres queda sepultado bajo toneladas de discriminación y violencia in situ desde el principio. Solo recordemos cómo murió Hipatia en Alejandría, la primera matemática y filosofa, entre otras cosas descubrió el densímetro y mejoró el astrolabio.

María Salomea Sklodowska Curie ganó el primero en 1903 y luego en 1911 lo obtuvo por segunda vez, y, como si fuera poco, su hija Irene fue la segunda mujer en ganar el premio de Química, en 1935. Marie Curie abrió las puertas para que todas las científicas anónimas que le precedieron sean recordadas y para que todas las mujeres que hacemos ciencia hoy día tengamos un ícono fuerte en el cual inspirarnos.

Y no es solo por la brecha de género en Ciencia y Tecnología ya que creo han funcionado las políticas de género inclusivas y afirmativas donde se han aplicado; eso explica que la mayoría de los nobeles para mujeres hayan sido otorgados en las ultimas dos décadas. Lo mismo se nota en la matriculación y graduación en las universidades; hasta en nuestro país se notó. El problema es que esa brecha también se ha reflejado en los salarios más bajos y menos contrataciones y sobre todo durante y después de la pandemia.

En mi opinión los atavismos son tantos y están tan entronizados en la cultura humana que son algo contra lo que las mujeres sencillamente tenemos que batallar día a día y en todas partes, desde la casa hasta la academia de los Nobel y en todo el Planeta, y no dar por sentado nada ni a nadie si queremos lograr la igualdad plena algún día.

Para ilustrar y enseñar con el ejemplo como maestra y madre que soy, yo también he sido discriminada y puedo dar fe de que no es fácil ser mujer y científica tampoco en nuestro país. Cuando era estudiante de término y buscaba trabajar en mi área, me acerqué a una institución y me dijeron a la cara: “no contratamos mujeres para trabajos de campo”. Me quedé siendo voluntaria, porque así es el camino de los jóvenes científicos en este país.

También fui acosada por profesores machistas cuando era estudiante.

Las mujeres tenemos que tener una fuerza, carácter e inteligencia extras que la sociedad machista no les exige a los hombres en igual proporción. Además tenemos que ser diez veces mejores y manejar más áreas del conocimiento. No podemos fallar porque nos va el trabajo en ello. Tenemos que ser madres, científicas y todólogas, pero lo hacemos porque es la única manera de conseguir una sociedad más inclusiva para nuestros hijos y nietos.