Política digital

27-02-2022
Quiero que sepas
Ojalá, República Dominicana
Compartir:
Compartir:

La opinión pública ya no es propiedad de unos cuantos. Nos pertenece a todos y todos la alimentamos todo el tiempo. Se ha convertido en una especie de ser vivo que licuó la realidad y los poderes, como dicen Durán Barba y Santiago Nieto en «La política en el Siglo XXI».

Lo virtual parece ser lo real. Ahí estamos aprendiendo a cómo ser buenos padres, a cocinar, a movilizarnos, a hacernos parte de situaciones y momentos y, para ir entrando a lo que hoy quiero tratar, también a hacer comunicación política.

¿Qué y cómo están comunicando nuestros políticos? 
¿Piensan en su público o comunican para sí mismos?
¿Cuál es la estrategia, el sentido de lo que hacen?
¿Basta elegir una etiqueta para mover la horda? ¿Qué queda después?

Mis preguntas, que son muchas más que estas, no son más que una preocupación general, sin nombre ni color, por lo que veo diariamente. Todo lo que han hecho o dicho, hacen o dicen se convierte en un historial digital que no los abandonará jamás. Piénsenlo, miren a los que hoy son víctimas de la crítica absurda hecha desde la oposición irresponsable.

Ahora, cuando los ciudadanos están armados y dispuestos a usar su arma, que no es más que su teléfono, y pendientes a qué o quién convertirán en su próximo meme, los políticos y sus equipos deben mirar más allá de «eso tá chulo». Porque, ustedes deben saberlo, la comunicación digital es más que poner un tuit y celebrar que una etiqueta es tendencia. 

La gente no interpreta ni vive la política de la misma forma. Si bien es cierto que lo íntimo del líder ya es parte de todo el paquete que se intenta vender a la gente, también es cierto que la población sabe diferenciar las poses de lo real.

El baile, el beso y los abrazos a desconocidos, el juego de cualquier tipo, muchas veces lucen forzados, poco naturales. Hagan uso de aquello que no desfigure a su candidato porque, a fin de cuentas, la gente sabe cuándo es orgánico y cuando es «cosa de campaña». 

Y no olviden que las palabras, las acciones y los silencios ante ciertos temas son también declaraciones políticas. Todas son mensajes. 

Que el afán de ser tendencia no los haga lucir sin planes, sin estrategias. Que la política que hacen en el mundo digital no luzca vacía, sin norte. Que no parezca que lo que buscan es la posición y más nada porque, les aviso, hay que gobernar. Y ya estamos viendo lo mal que sale llegar sin rumbos claros.