Patria es, primero que todo, amor al prójimo

01-02-2021
Quiero que sepas
Ojalá, República Dominicana

Muy patriota él, el ministro de Educación da lecciones de patriotismo a nuestros estudiantes: no se graduarán mientras no sepan de memoria las letras del Himno Nacional. Es decir, lo patriótico es un asunto nemotécnico. Preparémonos a oír y sufrir disparates.

Las lecciones de patriotismo hueco pululan en la Historia. Hitler también exaltaba en Wagner y Beethoven la grandeza aria mientras incineraba judíos, homosexuales y comunistas en los campos de concentración.

Pinochet también adoraba los símbolos patrios. Gran patriota él, no pensó dos veces para arrancar la voz a Víctor Jara y asesinar a miles de chilenos y chilenas quienes con su trabajo y dedicación al amor, no al odio, honraban día a día la Patria de Neruda aunque no recitaran el Himno a pie juntillas.

Más reciente aún, en su delirio de hacer a “America great again” (grito muy patriótico), Trump condenaba a inmigrantes y a demócratas socialistas y blandengues y algunos países no eran más que letrinas (shit holes). Despojó de derechos invocando patriotismo. Pero no era tal. Era puro chauvinismo o patrioterismo ramplón. Mientras, recortaba presupuestos de salud y educación y deterioraba los ingresos y la vida para hacer negocio con su muro frente a México.

Nuestro ministro olvida que muchos de nuestros admirables patriotas restauradores eran analfabetos. No necesitaron los versos de Emilio Prud’ Homme para dar su vida por su pueblo y por su patria.

Mejor lección de patriotismo fuera afianzar y profundizar lajornada escolar de ocho horas, garantizar que niños y niñas de nuestra escuela pública no sufran hambre en la pandemia y no tirar para arriba el dinero del 4% del PIB que, por primera vez, desde 2013, se destina a la educación.

No hay lección de patriotismo que valga si de un plumazo se lanza a la calle a decenas de miles de dominicanos y dominicanas despojándolos de uno de los derechos humanos fundamentales: el derecho al trabajo.

Miles y miles de personas y familias, convertidas en “judíos de ocasión” bajo la “grave” acusación de ser peledeistas, son lanzadas a las calles en medio de la crisis económica y social más brutal de los últimos tiempos. Ése no es un acto patriótico: es un acto criminal e inmoral de persecución política.

No hay grandeza en el odio. Ni hay Patria en el abuso, el despojo y la exclusión. Patria es humanidad, decía Martí. Porque Patria es, primero que todo, amor al prójimo.