¡Humanidad para los humanos!

27-01-2021
Quiero que sepas
Ojalá, República Dominicana

El virus que golpea al planeta ha desnudado una verdad que todos conocen y muchos eluden a conveniencia. En tiempo récord, a menos de un año de haberse declarado al coronavirus como una pandemia, ya contamos con vacunas. ¡Es una grata noticia! Lo que no es grato es saber que no se actúe con la misma celeridad cuando se trata de combatir un virus que mata a millones: el hambre. 

En América Latina, Asia y África casi mil millones de personas padecen de hambre. Con una cifra tan alarmante, lógico sería pensar que resolver con urgencia este problema debería ser una prioridad de la humanidad, pero bajo el sistema en el que vivimos, por desgracia, la lógica que se impone es la del dinero. Como los ricos se mueren de COVID-19 y no de hambre, la vacuna contra ese virus es lo primordial. 

Pero cuando todos estemos vacunados, cuando pase la pandemia, ¿quién le echará mano a la pobreza y la desigualdad? ¿Quién, como dijo Martí, echará su suerte con los pobres de la tierra? 

La COVID-19 nos preocupa y nos asusta. Nos asusta no saber si mañana seguiremos respirando, si algún familiar en riesgo, por enfermedades previas, por edad o por embarazo, pudiera ser la próxima víctima del virus.

Es la misma preocupación que tienen más de 800 millones de personas en el mundo que presentan desnutrición o inseguridad alimentaria. Ellos tampoco saben si morirán hoy o mañana de inanición. 

Cuesta creer que con tantos recursos económicos, con tantos alimentos que se producen en el mundo, tanta gente pase tanta hambre. Hace rato que es hora de cambiar el modelo, desigual, injusto e inhumano.

Debe ser ahora, que vemos la muerte tan de cerca, ahora que el virus ha puesto de relieve estas cruentas verdades. No podemos esperar la próxima pandemia, dentro de cien años,quizás, para despertar.

Es hora de exigir a nuestros líderes o convertirnos en los líderes que provoquen una transformaciónverdadera, no de palabras encantadoras, pero con voluntades y hechos inhibidos por la demagogia. 

Luchar por mejorar las condiciones de vida de los pobres es luchar por la justicia. La lucha de los pobres debe ser nuestra lucha, debe ser la lucha de la humanidad. 

¡Humanidad para los humanos!