El riesgo te acompaña a la cama, pero no se duerme

07-02-2021
Quiero que sepas
Ojalá, República Dominicana

Conforme a los diferentes abordajes que varios autores han dado a través del tiempo  a la definición  y  descripción del  concepto que intrínsecamente contiene la palabra riesgo,  es  evidente que desde antes de la primera señal de  vida de un ser humano en el  planeta,  ya estos existían en la tierra.  

Varios autores tales como Liliana Buchtilk, Gaultier Gaillard-Sophie, Louisot -Jean Paul,  entre otros,  pero que por razones de espacio no citaré,  son coincidentes en  que para abordar exitosamente la gestión del  riesgo se  debe seguir una ruta específica, la cual empieza por  establecer objetivo, identificar riesgos, evaluar riesgos y controlar o mitigar los mismos para garantizar el logro de estos.

Lo que significa que  el primer  punto de partida  inicia por  definir con claridad hacia  dónde se quiere llegar, identificando  variables adversas  que puedan impedir el avance en el camino,  estudiar la  probabilidad   de  que éstas puedan ocurrir y, en caso de que ocurra, tener  establecidos  los planes a seguir para llegar al destino.

A propósito de este tema y dada la importancia capital que reviste  para la salud y la economía del pueblo dominicano,  sería importante  que el país pudiera conocer  sí en las acciones anunciadas por el gobierno que encabeza el presidente Luis Abinader  para adquirir las vacunas, ya  se tienen  elaboradas las  matrices de riesgos con sus respectivas actividades de control.

La inmunización de la población  es un tema de nación y las esperanzas de  que con ella  se pueda  superar esta pandemia  son muchas.  Las familias dominicanas han perdido muchos seres queridos y  a esto también se  agrega  el  severo trastorno a la economía.

De entrada vemos cómo  un importante diario del país  reveló  que el Gobierno  estaría  sometido a una camisa de fuerza por parte de por lo menos, uno de los laboratorios contratados.

Debido a que el  Ministerio de Salud Pública  estaría imposibilitado  de poder  cancelar las órdenes de compra,  aunque estas no lleguen  a tiempo al país   y por  otro lado, el fabricante tampoco se  hace responsable de la calidad del medicamento  ante  posibles fallas técnicas.

Es decir,  el país tendrá que invertir cuantiosos recursos económicos para  la compra de una de las marcas de vacuna, pero con escazas  garantías de  lograr un resultado satisfactorio para la población.

Eventos como estos ameritan que las autoridades tengan previamente establecidas y coordinadas  actividades de control y mitigación  de riesgos. En este caso,  la ausencia de información oficial oportuna sería uno de los riesgos que pudieran  erosionar la confianza de la gente.

Las improvisaciones ante desafíos como este,  pudieran ser muy  costosos y traumáticas para todos.

Me quedo con  las siguientes interrogantes:  ¿En cuál etapa de la gestión de riesgo se encuentran las autoridades de salud? 

¿Para cuándo se tiene previsto empezar a  explicarle a este país, todo lo concerniente a las diferentes etapas de este complejo proceso? Hay que cuidar  la esperanza.