Ambiente en crisis en RD

02-04-2022
Quiero que sepas
Ojalá, República Dominicana

En diciembre pasado decíamos que Puerto Plata estaba en estado de emergencia ambiental. Esa provincia, desde 2013, está en las noticias por inundaciones tan pronto ocurre alguna vaguada. Es consecuencia de la desprotección de Isabel de Torres y demás montañas de la serranía septentrional. Esta semana ocurrieron deslizamientos de tierra en varias carreteras, entre Río Grande y Altamira y en algunos tramos de la carretera turística Gregorio Luperón.

Los deslaves en laderas de cerros y lomas ocurrieron en terrenos desprotegidos e inestables por la reparación de carreteras; saturados con las lluvias causadas por un frente frío y una vaguada. Pasó en El Almacén, municipio de Altamira, perdiéndose la valiosa capa vegetal e interrumpiendo el tránsito por horas.

Los incendios siguen también. Ahora tocó al Cerro Chacuey, en Dajabón. Y como ya dijimos desde septiembre en “Qué hay detrás de esos fuegos”, la principal causa de la deforestación ya no es el conuquismo, sino la nueva frontera agrícola causada por grupos de poder como los aguacateros, los cafetaleros, las mineras y un grupo heterogéneo, pero no menos poderoso, como los ganaderos, los aserraderos, la exportación ilegal de carbón y de aceites esenciales. 

Las autoridades aún no someten a nadie por estos ecocidios que terminarán provocando una catástrofe ambiental e Insisto en que necesitamos más prevención, vigilancia y condena, de lo contrario, se abre la puerta a la especulación sobre quiénes pueden ser los responsables de estos fuegos en zonas de mucho interés para grupos de poder.

El último escándalo es el denunciado en junio pasado: tráfico de las canelillas (especies del género Pimenta), la de Oviedo, la más traficada, junto al guaconejo (Amiris spp) hacia Haití. Las cifras son alarmantes. Entre 200 y 500 sacos incautados y eso es solo lo que se ve. Probablemente el aceite de canelilla lo están mezclando con el de  guaconejo para perfumes caros europeos. Se puede rastrear y boicotear ese comercio. Es nuestro derecho como signatarios de CITES. En la Web se vende impunemente el aceite de guaconejo como “sostenible” cuando todos sabemos que esa madera seca es fruto de incendios que son un negocio multimillonario contra el cual nuestras autoridades no hacen nada. 

Al filo del Cambio Climático y del colapso ambiental, la desidia de nuestras autoridades en la grave crisis económica es una combinación explosiva para el país.