¡A Barrabás!

14-04-2022
Quiero que sepas
Ojalá, República Dominicana
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Aquella frase todavía resuena, resume la manipulación de las masas cuando se quiere obtener objetivos políticos.

Basta imaginar algunas escenas.

Cuando Pilatos puso a escoger entre Jesús y Barrabás, el público era el mismo que se había  beneficiado de sus milagros.

Un ejército de cojos, ciegos y enfermos curados por este buen hombre clamaban por su muerte y junto a ellos, los embriagados por aquellas cubetas de agua transformada en vino.

Se juntaron los que no pudieron lápidar a la mujer adúltera y los leprosos sanos para pedir su muerte.

Los miles que comieron en el monte cuando el Milagro de los panes y los peces, danzaban para que aquel hombre fuera crucificado.

En las gradas, los mercaderes del templo que él sacó a latigazos, pedían la cruz, porque así podían volver a sus negocios.

La condena a Jesús es un manual de manipulación política y de la ingratitud humana.

Matar lo que nos salva y hacer que adoremos lo que nos mata, ha sido parte de las políticas de dominación en la historia de la humanidad.

Como en aquel montaje y circo, en el mundo se renuevan políticas de odio y exclusión que crucifican pueblos, culturas y maneras de pensar para imponer salidas populistas que nos alejan de la vida en solidaridad y bienestar.

Los dominicanos tenemos que cuidarnos de los aires populistas excluyentes y autoritarios instalados en muchas instituciones dirigidas por fariseos de la política.

Gente que anda jugando a los dados con la dignidad y esperanza de este pueblo.

Por acá sobran Pilatos que tienen para cada ocasión política su teatro de engaños, mientras llevan  a miles de dominicanos a vivir el Vía Crusis de la pobreza.
 
Ante ese tipo de políticos y gobernantes, es bueno recordar que no hay Calvario sin Cirineo solidario y que ante las injusticias, como el Cristo, los pueblos también resucitan.