El Gobierno más irresponsable de la Historia dominicana

09-06-2026
Política
Ojalá, República Dominicana
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Será muy difícil dar en nuestra historia con un presidente y un partido que hayan gobernado con tanta irresponsabilidad como lo han hecho el señor Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno.

Esta gente llegó a la administración del Estado prometiendo todo lo que, a su juicio, quería escuchar el electorado.

Por eso ofrecieron hasta el cansancio acabar con la corrupción y, sin embargo, no han hecho otra cosa que estimular este cáncer en sus diferentes modalidades, para disponer de un sector que pueda sustentar los gastos de campaña; la cual, en su caso, se reduce a la compra del voto a los electores dispuestos a venderlo, así como a adquirir a papeletazos a dirigentes y candidatos de otros partidos que les hayan puesto precio a su dignidad, tal como pasó en las elecciones de 2024.

​Nadie con dos dedos de frente y el criterio suficiente para una evaluación objetiva puede decir sin mentir que el gobierno del PRM (2020-2026) ha cumplido alguna de sus grandes o pequeñas promesas.

Además del mencionado mal de la corrupción, los hoy gobernantes prometieron reducir el Estado dominicano —que entendían hipertrofiado—, y lo cierto es que este macroaparato ha crecido con un elevadísimo costo y una mayor deficiencia.

No hay un área de los servicios públicos que haya mejorado en el gobierno perremeísta o que se haya mantenido en el nivel en que lo recibieron. Los casos abundan, pero nos parece que con los siguientes botones de muestra será suficiente para hacernos una idea del fracaso de la administración actual:


-.​Las constantes interrupciones del servicio del Metro de Santo Domingo en los últimos dos años.


-.​El deterioro del servicio eléctrico, que antes garantizaba energía durante 24 horas cada día en los circuitos preferenciales.


-.​El descalabro del buen servicio del SeNaSa, tanto en la atención médica como en el suministro de medicamentos.


-.​La desatención al productor agropecuario, como resultado de la falta de un plan estructurado que afecte a tan importante sector de la economía.


-.​La degradación de la Policía Nacional hasta el nivel de un cuerpo que atemoriza más al ciudadano de a pie que los propios grupos delincuenciales.

​Y si a todo esto le sumamos el deterioro del sistema educativo, que se halla en su peor momento, y el irrespeto a la institucionalidad —como se colige de la denuncia de que unas 100 decisiones del Tribunal Constitucional han sido desacatadas por las propias autoridades nacionales y locales—, el asunto adquiere categoría de drama.

​Sin embargo, hay dos «temitas» que le ponen la tapa al pomo a la irresponsabilidad del presidente Abinader y el PRM. Se trata de la deuda externa y la prometida, y luego anunciada, reforma a la Ley de Hidrocarburos.

Solo el manejo de la deuda externa da una idea del nivel de irresponsabilidad con que ha sido dirigido el país desde el 16 de agosto de 2020.

​Este gobierno, cuyos dirigentes satanizaron durante años los préstamos que solicitaba la administración del PLD a organismos internacionales y a instituciones del país a través de bonos soberanos, ha terminado concertando en poco más de cinco años más dólares prestados que los recibidos por todos los gobiernos conocidos en el país desde la era de Trujillo hasta lo que va de 2026.

El gobierno del PRM ha tomado prestada la friolera de alrededor de 25 mil millones de dólares.

Una cantidad fabulosa con la que, de haber primado en su administración la honestidad y el buen criterio, se habrían podido hacer dos Repúblicas Dominicanas más; ya fuera al lado de la existente, con sus islas adyacentes, o sobre la que habitamos, a modo de un edificio de tres niveles. Y este juicio no es una exageración.

​Si reparamos en que el Plan Marshall, con el que se reconstruyó Europa después de la Segunda Guerra Mundial, fue de tan solo 13,300 millones de dólares y se utilizó para rehabilitar a 16 países, la comparación es pasmosa.

Sobre todo si consideramos las extensiones territoriales de las naciones afectadas frente a nuestros 48,442 km². Por ejemplo, nuestro país cabe 16,1 veces en la Turquía de 1950; cabe 11,3 veces en Francia; 9,3 veces en Suecia, y 6,2 veces en Italia, países reconstruidos con ayuda del mencionado plan. En República Dominicana, en cambio, nadie ve lo que se ha hecho con el dinero de tantos préstamos.