Bob Marley: ícono cultural popular del Caribe para el mundo

Música
06-06-2021
Ojalá, República Dominicana

El músico jamaiquino Robert Nesta Marley (Bob Marley) tendría 76 años actualmente. Vocalista y líder del grupo de reggae los Wailers, fue la primera estrella musical del tercer mundo que se conoció en todos los continentes.

¿Pero cuál fue el detonante para que esa música jamaiquina de la mano de Marley se estacionara por siempre en el gusto musical mundial hasta el día de hoy, como llegó a predecir el mismo Bob? De los pocos discos que se sentaba a escuchar John Lennon, en su autoexilio en el Dakota por 5 años, era el álbum Survivor de Bob Marley una y otra vez, de forma consecutiva.

¿Qué tenía su música que tanta pasión sentía Lennon? ¿Qué veían los jóvenes de Europa y el resto del mundo, además de un ritmo contagioso musicalmente y de calidad?

Las respuestas pueden ser muchas, pero una es trascendental: las letras de libertad y el alma que le ponía a sus interpretaciones; el rebelde rastafari tan solo con sus utensilios, siendo su arma para la jungla de concreto.

Como dijo el poeta Liton Kwesi Johnson: “Bob Marley tenía una misión de desafiar los ismos y los cismas de los principados y las potestades, mientras luchaba con los espíritus del mal que habitaban tanto en lo alto como en lo bajo”.

Desafortunadamente, en pleno apogeo de la guerra fría en los años 70, Marley se vio envuelto en el medio del fuego cruzado de los dos sistemas que repugnaba. Uno de estos fue el bloque capitalista, de la mano de Edward Seaga, acompañado de los norteamericanos. Éste procuraba sacar del poder al bloque socialista (ruso) de Malcom Manley, primer ministro en ese entonces.

Esta pugna casi le cuesta la vida a Bob Marley, tras sufrir un atentado en su casa antes del famoso concierto que daría para procurar bajar la tan alta tensión y violencia que se vivía en Jamaica, la cual se encontraba al borde de una revolución civil.

Marley tenía un concepto muy definido de la justicia social. Ese pensamiento sociopolítico que al paso de los años se fue profundizando y afinando gracias a la Dra. Gayle McGarrity, una profesora experta en política, antropóloga y con pensamientos liberales. Ella fue quien lo encaminó a ser el Bob amante del derecho y la autodeterminación de los pueblos.

Aunque renegaba de la política por pertenecer al movimiento rastafari, era un político innato. Para entender esa subcultura jamaiquina llamada rasta, tienes que saber que esa era la religión del ghetto, de la cual las clases media y alta renegaban. No querían saber de ella. Bob le dio esencia a los rastas.

En un relato, la periodista y amiga de Bob, Vivien Goldman cuenta que tras éste mudarse en la misma calle del primer ministro jamaiquino, en una zona exclusiva, siempre lo relajaba porque ahora era “refinado”, por el lugar donde vivía.

Bob le contestó: “No, traigo el ghetto a la ciudad”. Su casa era una zona neutral donde todos convergían. Los rastas fueron los más golpeados de esa lucha política de la guerra fría.

Hubo un momento en que las bandas, las cuales la CIA alimentaba con armamentos y drogas para crear caos en la ciudad, acusaron a los rasta de trabajar para la CIA. Bob respondió con la canción Rat Race.

Curiosamente, uno de los equipos que llegó para la grabación del concierto de Bob estaba dirigido por Carl Colby, quien era hijo del director de la CIA en ese momento William Colby.

Aunque el atentado contra Bob pudo haber venido de cualquier lado de los bandos, se confirmó que vino del lado de los laboristas de Edward Seaga, aunque éste siempre lo negó.

Bob Marley se oponía al “shitsdom” político como le llamaba. Marley dijo: “Todo gobierno en la tierra es ilegal”. Esas palabras en los 70, eran más que suficiente para que te mataran.  En los archivos de la CIA Bob tenía la etiqueta de subversivo. Por ende, estaba todo el tiempo en su lista de personas de “interés”.

En una entrevista en Suecia en 1980 dijo: “Somos rebeldes contra los que oprimen, hacen sufrir a la gente y, la música que hacemos es del ghetto, pero es para todo el mundo, no para nadie en especial”.

En un vuelo de Haití a Jamaica, en apenas 20 minutos escribió Get Up Stand Up, que con el tiempo se convirtió en un himno para defender derechos. Su compromiso ya eran todos los pueblos, Bob Marley se convirtió en el ícono cultural del Caribe para el mundo.

El jamaiquino salido de los barrios pobres de Nine Mile y Trenchtown es, de los músicos, el más humanista que ha existido. Su voz y ritmo musical se escucharán en cualquier lugar que se derribe un muro, era un revolucionario y redentor de los humildes.

La canción «Redemption Song”, que está incluida en su último álbum Uprisimg, fue una balada autobiográfica sobre cómo miraba la vida, un mensaje a la humanidad de la emancipación a la esclavitud mental, de fe, de paz, de amor. Él fue el revolucionario musical de la justicia social.

“Todo hombre tiene derecho a decidir su propio destino”.