Por qué el Parque Nacional Jaragua es clave no solo para RD, sino para todo el Caribe

08-02-2026
Medioambiente
Hoy, República Dominicana
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El Parque Nacional Jaragua, el área protegida más extensa de la República Dominicana, es uno de los espacios naturales de mayor valor ecológico no solo del país, sino de todo el Caribe. 

Así lo destaca la Delegación Permanente de la República Dominicana ante la UNESCO, que subraya que el parque “tiene un valor extraordinario como patrimonio mundial por contener ecosistemas terrestres, costeros, marinos y de humedales únicos en la isla de Santo Domingo y de gran relevancia en el Caribe”.

Este valor, explican, se sustenta en sus características físicas y biológicas, su alto nivel de endemismo y su escasa alteración por la acción humana.

Uno de los elementos más relevantes que subrayan del parque es el bosque seco subtropical, el tipo de vegetación más amenazado de América, que ocupa el 95.25 % del área terrestre protegida, equivalente a más de 70,400 hectáreas. 

A esto se suma el bosque espinoso subtropical, aún más escaso, que representa el 0.96 % del territorio. En conjunto, Jaragua alberga la mayor extensión de este tipo de bosque primario en las Antillas, con su fauna asociada en un notable estado de conservación.

Dentro de sus humedales, resalta la Laguna de Oviedo, uno de los cuerpos de agua más importantes del parque, con una extensión aproximada de 25 kilómetros cuadrados. Ubicada en la costa este y separada del mar Caribe por una estrecha franja arenosa, funciona como refugio, área de anidación y reproducción de numerosas especies de aves migratorias, endémicas y nativas.

El parque concentra una amplia variedad de ecosistemas, que incluyen manglares, matorrales xerófilos, praderas halófilas, lagunas costeras, arrecifes coralinos, praderas de pastos marinos y bancos de algas y gorgonias.

En estos ambientes habitan especies singulares y en peligro de extinción, entre ellas mamíferos, aves, reptiles, anfibios y mamíferos marinos, que encuentran en Jaragua un espacio vital para su reproducción y protección.

A este valor natural se suma un importante patrimonio arqueológico. En el territorio del parque existen numerosos sitios arqueológicos, principalmente en cuevas, algunos de los cuales son visitables.

El asentamiento más antiguo data de alrededor de 2,590 años antes de Cristo, y el arte rupestre presente en estas cavidades es considerado uno de los más antiguos de las Antillas Mayores, atribuido a los primeros pobladores de la isla.

En la franja costera se localizan algunas de las playas vírgenes más emblemáticas del país, como Bahía de las Águilas y Playa Blanca. La zona marina del parque es hábitat de especies como delfines y manatíes, mientras que sus arrecifes coralinos constituyen la extensión más grande y mejor conservada de la isla La Española. Además, sus playas figuran entre los principales destinos de anidación de tortugas marinas en el Caribe.

¿Qué pasa ahora?

El 20 de noviembre de 2025, la Quinta Sala del Tribunal Superior Administrativo (TSA) dictó una sentencia que ordena la aplicación de la Ley 266-04, vinculada al desarrollo turístico del suroeste del país, en terrenos que actualmente forman parte del Parque Nacional Jaragua.

En la práctica, esta decisión judicial abriría la posibilidad de que una porción del parque deje de ser área protegida, lo que permitiría eventuales desarrollos turísticos dentro de un espacio considerado clave para la conservación ambiental y el patrimonio natural de la República Dominicana y el Caribe.