Japón inicia el jueves vertido de agua de central de Fukushima al Pacífico, a pesar de protestas

23-08-2023
Medioambiente
Público, España
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El Gobierno japonés comenzará a verter agua tratada y radiactiva de la arruinada planta nuclear de Fukushima Daiichi al océano Pacífico, según anunció su primer ministro, ignorando las objeciones regionales y nacionales. Planea liberar más de un millón de toneladas de agua en el mar.

La decisión ha suscitado protestas tanto de grupos ambientalistas en Japón como de países vecinos, así como de la industria pesquera nacional.

El agua de Fukushima se compone del agua contaminada durante el proceso de enfriamiento de los reactores dañados y el combustible fundido a raíz del accidente nuclear desencadenado por el terremoto y tsunami de marzo de 2011, así como de filtraciones de agua de lluvia en las instalaciones durante más de diez años.

Esta agua se ha estado almacenando en tanques tras someterse a un exhaustivo procesamiento para eliminar la mayoría de los elementos radiactivos, pero los recipientes y el espacio de almacenamiento físico en las instalaciones están llegando a su límite.

Hasta finales de julio había almacenados unos 1,34 millones de toneladas de agua tratada, en torno al 98 % de la capacidad máxima.

El Gobierno y la empresa propietaria de la central, Tokyo Electric Power (TEPCO), han comprobado «la seguridad» del vertido y por ello han decido comenzar esta misma semana con el mismo, dijo el primer ministro nipón, Fumio Kishida, tras una reunión con los ministerios involucrados en la gestión del desastre atómico.

La decisión se produce tras la visita este pasado fin de semana del mandatario a la planta del noreste del país para comprobar el estado de los preparativos y tras el respaldo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) al plan.

Protestas en Japón y en países vecinos

El líquido procesado y diluido en agua marina antes de su vertido al mar contiene bajas cantidades de tritio, un isótopo radiactivo, así como otros residuos de materiales radiactivos en concentraciones consideradas inocuas dentro de los límites internacionales de seguridad para la industria nuclear, según el OIEA.

Pese a esta argumentación, la comunidad pesquera del país, y en especial los pescadores locales de Fukushima, han mostrado su rechazo a la iniciativa por el nuevo golpe que el vertido supondría para la reputación de las capturas de la zona, ya lastradas por las consecuencias de la crisis nuclear.

«No hay ningún cambio en nuestra postura contra la medida, porque como hemos insistido, se trata de un vertido al mar que no cuenta con la comprensión de los pescadores ni del pueblo japonés», señaló en un comunicado la federación nacional de pescadores de Japón.

«El único deseo de los pescadores es poder volver a pescar con seguridad como antes del accidente», dijo la federación.

Este mismo martes, centenares de personas se congregaron frente al Parlamento nipón para protestar contra el vertido, que se prevé que se prolongue a lo largo de varias décadas, en paralelo al complejo proceso de desmantelamiento de la planta.

La organización ecologista y antinuclear Greenpeace también criticó este martes la decisión de Tokio de proceder al vertido desde este jueves, y señaló que la medida «ignora la evidencia científica», en un comunicado.

«Viola los derechos humanos de las comunidades en Japón y la región del Pacífico y no cumple con el derecho marítimo internacional. Lo que es más importante, ignora las preocupaciones de su pueblo, incluidos los pescadores», según la ONG.

Hong Kong veta las importaciones japonesas

Las autoridades de Hong Kong anunciaron un veto «indefinido» a las importaciones de productos japoneses de hasta 10 prefecturas ante la liberación de agua tratada. 

El secretario de Medio Ambiente y Ecología hongkonés, Tse Chin Wan, ha defendido que Hong Kong aplicará un enfoque «conservador» y que estas son «medidas preventivas» para garantizar la seguridad alimentaria y proteger la salud pública de la población, según ha recogido el diario South China Morning Post.

China reprochó la decisión de Hong Kong, y considera los vetos impuestos como «injustificados, irrazonables e innecesarios». 

El Ministerio de Asuntos Exteriores de China ha expresado que considera «equivocada» la decisión, ya que asegura que el proceso se hará «de manera responsable» y bajo una «supervisión internacional rigurosa».

El Gobierno de Corea del Sur, por su parte, volvió a señalar hoy que no ve problemas científicos ni técnicos en el plan nipón para deshacerse del agua, en contraste con el rechazo a esta medida que sigue manteniendo el principal partido opositor del país, y que también han expresado organizaciones ecologistas surcoreanas.

El polémico vertido se llevará a cabo este jueves, día 24 de agosto, según lo previsto «si no hay ninguna condición meteorológica ni marítima» que lo impida, dijo Kishida en declaraciones a los periodistas.