Baja Moss baja

11-12-2020
Literatura
Ojalá, República Dominicana

«Muy abajo en la tierra de Egipto
Dile al viejo Faraón
Para dejar ir a mi gente.

Cuando Israel estaba en Egipto, tierra deja ir a mi gente.
Oprimidos tan fuertes que no podían soportar.
Deja ir a mi gente.

Así que el señor dijo:
Baja Moises, camino abajo de la tierra Egipcia
Dile a todos los faraones para que dejen ir a mi gente».

Fracción de Go Down Moses de Louis Armstrong.

Con un breve jadeo de desesperación y temor dijo: no puedo respirar, entonces, la ley, con rostro adusto, presionó su rodilla contra la justicia con su mirada teñida de campos de algodón.

En algún reloj faltaban pocos minutos para las ocho y la muerte, sentada en el contén, oyó complacida en un largo estertor de quejas: voy a morir hoy, ante la indiferencia de los Dogos entrenados para cumplir la ley de esclavos fugitivos.

Alguien que me ayude, hombre, por favor, decía, mientras lo envolvía la brisa de África Occidental junto al recuerdo de 600 mil hermanos secuestrados de sus tierras ancestrales para hacer el largo viaje a las plantaciones del sur de la nación de la libertad.

Nueve minutos después, con su cuello quebrado, decidió marcharse vía Alabama, penúltima parada del cielo negro; en “Clotilde”, último barco negrero llegado a esas costas, mientras la ley taciturna, con sonrisa retorcida se aprestaba a recoger su recompensa.

El miércoles 27 de mayo, al filo del mediodía, se desataron los nudos prietos del templo y comenzó a llover a cántaros desde los campos bajos de Carolina del Sur hasta los peldaños interiores que bajan negros, al búnker de la Casa Blanca.

Lynn, Massachusetts.