Un titular de 400 millones de dólares

10-12-2021
Infraestructuras | Transporte
Ojalá, República Dominicana

Cuando pase la alharaca y nos sentemos con calma a revisar lo que se ha hecho, veremos que nuestras autoridades están dispuestas a pagar lo que sea para conseguir un buen titular en los medios.

Probablemente estamos ante un nuevo caso del negocio del capa-perros que compraba a dos para vender a uno.

En el caso de la carretera de Samaná y del negociazo que acaba de hacer la compañía que la construyó, sólo hay que ponerse a pensar rápidamente en todo lo que puede hacer un país pobre con 400 millones de dólares para darse cuenta del tollo en que hemos incurrido.

Porque aquel contrato estaba a pocos años de concluir; en consecuencia, el grueso del negocio ya estaba hecho por la constructora; porque se trata de una de las vías menos frecuentadas entre todas las grandes vías del país; porque estamos disponiendo de divisas líquidas, dólares que cuestan al país una fortuna para solo revestir con barniz nacionalista a un gobierno que sólo lo es frente a los haitianos; porque con esos 400 millones de dólares el país pudo haber resuelto miles de necesidades REALES Y MUY SENTIDAS de la gente (hospitales, escuelas, vías…) que en cierto modo estarían muy bien financiadas…

En fin, cuando pase la bulla nos daremos cuenta de que el gobierno dominicano está dispuesto a lo que sea para seguir la política del BAM (Bulto, Allante y Movimiento) que viene aplicando y que lo ha llevado a inaugurar en Domingo Savio el tramo central de una vía que todavía no sirve para nada porque no se puede transitar, como ha demostrado un reportaje reciente de El Nacional.

De todos modos, no es la primera vez que esto ocurre. Para conseguir el mismo efecto el gobierno de don Antonio Guzmán (1978-1982) pagó otra millonada a la Rosario Pueblo Viejo por una mina que entonces no había tecnología para seguir explotándola. Habría que esperar la nueva técnica de los autoclaves que tardaría casi cuarenta años y que llegó con la Barrick Gold. Recordémoslo.