¿Será que lo «woke» está pasando de moda?

04-05-2022
Ciencia, Tecnología e Innovación
Ojalá, República Dominicana
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En la crisis que viene enfrentando Netflix por la pérdida de suscriptores experimentada en los primeros tres meses de 2022 -y la cual se espera sea mucho más marcada en el segundo trimestre del año-, no pocos han señalado su vocación “woke” como posible causa a analizar. 

El término “woke”, usado para describir un sinnúmero de tendencias e ideologías comúnmente denominadas “progres” entre quienes prefieren el español, es uno que continuamente está presente en redes sociales, estrategias de negocios y hasta en los noticieros.

Bajo esta denominación entran una serie de temas polarizantes, como es el caso la fluidez de género y otros que no pocos señalan forman parte de alguna agenda que algún poder oculto anda buscando imponer. 

Sea cierto o no, es un hecho que estos temas están cada vez más presentes en la industria del entretenimiento, observándose en series y películas de nueva entrada que muchas veces debutan en plataformas de streaming como Netflix. 

Por la forma en que el tema se mantiene presente y activo, dando pie a toda clase de discusiones online y offline, es fácil hacerse la idea de que con este tipo de ofrecimientos se busca satisfacer a la colectividad, pero esto no necesariamente sea así. 

Desde hace algunos meses se ven marcados indicios de resistencia, al menos desde Estados Unidos, que es nuestro eterno referente y el lugar de procedencia de Netflix y muchos otros recursos online que consumimos por estos lados. 

Es así como llegamos al tema de Netflix, su pérdida de suscriptores y el factor “woke”. Existe en inglés una expresión que reza “Go woke, go broke”, una especie de advertencia que indica que irse por los lineamientos progres eventualmente podría llevar a la quiebra a una empresa. 

Desde que Netflix diera a conocer sus resultados, no pocos analistas han aplicado esta frase a la compañía, la cual ya empezó a despedir empleados y a cancelar proyectos. Coincidencia o no, una serie animada de corte “woke” llamada Pearl, ideada por Meghan Markle, duquesa de Sussex, se cuenta entre las primeras víctimas de los recortes de Netflix.   

No es solo Netflix en la mira por este tema. Disney es otra compañía que ha estado sonando bastante en ese frente, llegando a enfrentarse directamente con el gobernador del estado de la Florida en Estados Unidos por una legislación que prohíbe y/o limita ciertas acciones de ideología de género dirigidas a niños en edad escolar.

Bajo presión de sus empleados, la alta dirigencia de Disney se opuso abiertamente a la legislación, y eso llevó al gobernador de ese estado, Ron DeSantis, a firmar otra legislación que elimina los derechos especiales de los que ha gozado la compañía durante décadas. 

Cierto es que tanto Disney como la Florida tienen mucho que perder en esta situación, pero un indicio de que la resistencia hacia lo “woke” va en aumento, se hace evidente cuando en Disney despiden a un ejecutivo por causa de este incidente.  

Un último punto que evidencia un cambio de dirección es la compra de Twitter por parte de Elon Musk y el comportamiento que se ha observado a nivel de seguidores entre cuentas denominadas “conservadoras”, donde ha habido aumentos considerables, y las denominadas “liberales”, donde ha ocurrido justo lo contrario.