Los Priones, ¿la próxima amenaza del micromundo?

09-08-2021
Ciencia, Tecnología e Innovación
Ojalá, República Dominicana
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Una moratoria a las investigaciones con Priones ha sido establecida en Francia, luego de que tres miembros del personal de investigación enfermaran y dos murieran.


La moratoria durará tres meses y afecta a cinco de nueve laboratorios de investigación.


¿Qué son los Priones?


Los priones son estructuras proteicas de la llamada proteína celular del Prion (Pc Pr). Estas biomoléculas están dobladas o plegadas de manera anormal y por eso provocan mal funcionamiento de las proteínas con estructuras de pliegues normales.


Se encuentran principalmente en el sistema nervioso central (SNC), aunque pueden estar en otros tejidos corporales. Su función específica es desconocida, pero por el tejido donde se alojan y causan enfermedades neurodegenerativas del SNC. Las más conocidas son: la encefalitis espongiforme bovina (EEB) o enfermedad de las vacas locas, y la de Creutzfeldt- Jacobs, una encefalitis que afecta a los humanos.

Esas proteínas mal dobladas de los Priones no se replican en el órgano que infectan del hospedador (persona infectada), sino que se alojan en el SNC donde actúan como patrón para que las proteínas normales adopten los pliegues anormales del prión y así comienza una cadena que lleva a su acumulación en el cerebro y la médula. Esto forma placas de neurofibrillas proteicas que interrumpen la sinapsis y por tanto el funcionamiento normal del SNC, puede cambiar la función motora, cognitiva, la memoria, la personalidad y la muerte.


Los Priones son más pequeños que los virus y solo visibles al microscopio electrónico, cuando se han agregado y formado las placas. Por esta razón su diagnóstico definitivo se hace post-morten con la autopsia del cerebro y con resonancia magnética un pre diagnóstico diferencial para descartar otras similares como Alzheimer.


Tampoco tienen ácidos nucleicos ni ADN, ni ARN, a diferencia de virus, bacterias y hongos y otros patógenos, por lo que son resistentes a los procedimientos que destruyen a esos patógenos. El doblado anormal de sus proteínas no permite que las células del sistema inmune los reconozcan y no provocan una respuesta inmune como lo hacen otros patógenos.


En 1982, Stanley B. Prusiner de la Universidad de California en San Francisco publicó en un artículo en la revista Science, el proceso de purificación del agente que producía la enfermedad como una proteína a la que en principio se refirió como, virus lento.


Prusiner decidió que por las propiedades nuevas del agente patógeno, que lo distinguen de los virus, plásmidos y viroides, propuso un nuevo término: Prión, para denotar esta pequeña partícula infecciosa proteica que es resistente a la desactivación por la mayoría de los procedimientos que modifican los ácidos nucleicos. El descubrimiento de Prusiner llevó a que le fuera concedido el Premio Nobel en 1997.


Uno de los casos de muerte ocurrió en Francia en 2019 en uno de los laboratorios del Instituto Nacional de Investigación de la Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.


La empleada murió diez años después que se pinchó el pulgar manipulando ratones infectados con Priones. Su familia ha sometido una demanda por homicidio involuntario contra el Instituto de Investigación.


Hay que destacar que los Priones al igual que el VIH se “esconden” antes de provocar los primeros síntomas, lo cual se explica por su naturaleza sin material genético. Naturaleza peligrosa donde la ciencia aún está en “Terra incógnita” por lo que hay muchos laboratorios que no trabajan con Priones.


Las prohibiciones y sanciones a los científicos siempre que sean merecidas son bien recibidas por la comunidad científica. Este parece ser el caso, porque hace una década los protocolos de bioseguridad, ciertamente no eran lo suficiente estrictos como los de ahora.


Pero otros casos, como los rumores esparcidos sobre el laboratorio de Wuhan, de donde supuestamente se escapó el SARS_COV2, en el que científicos de varios países hacen investigación y fue abierto en 2017.


En mi opinión estos rumores sólo han servido para retrasar la investigación sobre el origen del nuevo Coronavirus. De muestra el botón del ébola, ¿Por qué no conocemos aún el reservorio anterior del virus? ¿Por qué no hay una vacuna? Y los chinos nada tienen que ver con el ébola.


Los protocolos científicos están para cumplirlos sobre todo los de ética y bioseguridad pero la propaganda y la demagogia deben quedar fuera de la ciencia.


A ver qué encuentran los sabios estadounidenses en los archivos que están analizando del laboratorio de Wuhan.