El costo de ciertos avances tecnológicos

22-05-2024
Ciencia, Tecnología e Innovación
Ojalá, República Dominicana
Compartir:
Compartir:

La tecnología todo lo mueve, y es por eso que los avances e incidencias en este campo son tan importantes, pues nos impacta a cada nivel imaginable.

Al tiempo que disfrutamos de los avances y nos maravillamos con las facilidades brindadas, raras veces nos detenemos a ver el costo de tanto progreso.

Cierto que la humanidad hoy está más conectada que nunca, acortando cada brecha y distancia existente con alguna solución tecnológica. Cierto es también que, en general, gozamos de una media de vida más larga y que se han democratizado muchas áreas para dar opciones a todos.

Todo este progreso, como todo en la vida, viene acompañado de costos que no siempre queremos ver o reconocer, aún cuando se nos presenten irremediablemente en la cara.

El ejemplo más sencillo es la polución causada por la revolución industrial, extensiva a los esfuerzos de generación energética y la movilización cada vez más eficiente por aire, mar y tierra.

Cuesta en ocasiones admitir que la humanidad, son su afán de progreso, ha causado daños que ahora lucen irreversibles, pero todo indica que lo peor está aún por verse.

El juguete nuevo que nos tiene a todos embullados es la inteligencia artificial, y no hay dudas de que este magnífico avance tiene el potencial de ayudar y complementar a la humanidad de muchas maneras.

Desafortunadamente, el desarrollo de la inteligencia artificial, tal como ocurre con la minería de criptomonedas como bitcoin, hace un uso intensivo de recursos eléctricos, y eso a su vez causa estragos a nivel medioambiental.

Esta es la parte de la casi no se habla, salvo para poner bajo la lupa a una compañía como Microsoft, la principal aliada de OpenAI y una de las Big Tech que con más fuertes compromisos con el tema de la sostenibilidad y el medioambiente.

La contradicción es evidente, pero no se logra nada atacando a una compañía que probablemente hará caso omiso a la ofensa porque es más lucrativo seguir en el negocio de la inteligencia artificial.

Muchos de los avances tecnológicos de los que hoy gozamos contribuyen a la crisis mednioambiental, y eso incluye a la internet, que no es un recurso tan limpio e inocente como se pudiera pensar.

La realidad es que cada vez que navegamos por la Web estamos emitiendo CO2, y la cifra asociada a la Internet es una que va en constante aumento en la medida en que nos volvemos adictos a las pantallas.

Tan conscientes están las grandes compañías tecnológicas del impacto de sus desarrollos a ese nivel que ellas mismas intentan porponer soluciones a los problemas causados.

No es casualidad, entonces, que gente como Elon Musk (SpaceX, Telsa, X) y Jeff Bezos (Amazon) propongan colonizar el espacio para garantizar la sobrevivencia de la raza humana. Tampoco es casual que la trascendencia sea un concepto que gana cada vez más fuerza en esos círculos.