A todo se le puede sacar provecho, incluso a las colillas de cigarrillo

04-08-2021
Ciencia, Tecnología e Innovación
Ojalá, República Dominicana
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La mayoría de la gente, cuando termina de fumar, simplemente desecha la colilla y sigue su camino. Hay quienes tienen la decencia de botar este residuo en un zafacón, mientras que otros lo tiran al suelo o a la arena, sin pensarlo dos veces. 

Las colillas de cigarrillo son pequeñas y, quizás por este detalle, hay quienes no la consideran “basura”, al menos no al nivel en que pensamos en “basura” al ver botellas plásticas acumuladas en contenes o contenedores de comida rebosando basureros y demás. 

Fuera del tema de percepción, las colillas de cigarrillo siguen siendo un desecho, y no es tan inofensivo como se pudiera pensar: La textura suave y acolchada de estos elementos podría dar la impresión de que no hay presencia de plástico, sino que es un trozo de algodón o algo parecido. Pensar así es, simplemente, un error. 

Esas colillas son el desecho resultante de fumar cigarrillos con filtro, y esos filtros contienen plástico, papel, fomaldehído, nicotina y otros químicos que intervienen en el proceso. Lo que esto quiere decir es que, más allá de lo visual, las colillas son un ente contaminante.

Un dato quizás sorprendente es que las colillas de cigarrillo se consideran el desecho más común a nivel mundial, estimándose en 4.5 billones las unidades arrojadas a la basura cada año. Desafortunadamente, estos desperdicios raras veces son reciclados, aparte de que mucha gente tampoco los desecha de la manera correcta, pero no todo es malo: hay formas de sacarles provecho, y es aquí donde el tema toma un giro interesante y positivo.

Existe una compañía en la India, Code Effort, que se ha dedicado a la tarea de reciclar colillas de cigarrillo, convirtiendo estos desechos en relleno para peluches y cojines, así como en repelente para mosquitos. 

El proceso implica la recolección de colillas de cigarrillo, una labor en la que participan voluntarios, quienes reciben un pago a cambio de su esfuerzo. Una vez se tiene el material, se procede a escanear con detectores de metal para descartar la presencia de elementos metálicos o que puedan hacer daño.

Cada colilla es separada en sus principales componentes: filtro, papel y tabaco. El tabaco es enviado a agricultores para ser usado como abono, mientras que el papel es tratado para ser reconvertido a hojas que hacen las veces de repelente de mosquitos por el residuo de nicotina. La parte principal, que es el filtro, es sometida a un tratamiento de esterilización que permite su reconversión a relleno para cojines, peluches y demás. 

Es hora de comprender que aquello que consideramos un desecho es algo más que eso, representando en ocasiones oportunidades tanto de negocio como de limpieza y preservación del medioambiente. El ejemplo lo vemos no solo con este proyecto de reciclaje de colillas de cigarrillo, sino con botellas plásticas que son convertidas a zapatos, ropa y hasta materiales de construcción.