Verdades, medias verdades y mentiras
Las verdades, medias verdades y las
mentiras, siempre aparecen juntas o
combinadas en la vida social y política,
diferenciarlas es fundamental para que las
sociedades puedan defender sus derechos,
comprender la realidad y tomar decisiones
correctas, libres de manipulaciones
interesadas, que mejoren la calidad
democrática, evitando que terminen siendo
gobernadas por ilusiones y promesas que
nunca se cumplen.
En la vida pública de una nación y en el mundo actual, la verdad en
muy pocas ocaciones circula sola, casi siempre esta rodeada de
medias verdades y en muchas ocaciones es sustituida por mentiras,
con el fin de imponerse como si se tratara de hechos reales, lo que
contribuye a la confusión de las sociedades y debilita la capacidad de
los ciudadanos para comprender su realidad.
Sobre estos conceptos Juan Bosch decía que, en la vida de los
pueblos la verdad suele caminar con dificultad, pero la mentira
avanza con rapidez, porque se apoya en el interés de quienes desean
ocultar la realidad. La verdad exige estudio, reflexión y honestidad; la
mentira en cambio solo necesita repetirse muchas veces para intentar
convertirse en apariencia de verdad.
Normalmente, han sido los poderosos los que han pretendido
monopolizar las verdades como medio de conservar el poder, el
poderoso dice tener el conocimiento que los demás no tienen y por
supuesto se considera legitimado para acabar cualquier forma de
expresión que lo ponga en duda, es la mentira usada abierta y
sistemáticamente como arma de poder para dividir y confundir a la
sociedad.
Vivimos rodeados de noticias falsas, que adoptan la forma de
verdaderas piezas de información, con el fin de incrementar su
capacidad de convencer y crear desorientación en la población, lo que
nos obliga a reflexionar sobre la información que nos llega;
protegernos de la mentira, dando credibilidad y autoridad a las
fuentes que verdaderamente difundan hechos reales y palpables.
Lastimosamente la mentira es una práctica que tradicionalmente,
amplios sectores de la opinión publica vienen relacionando con los
políticos, donde los candidatos de las actuales democracias
representativas aparecen como mentirosos compulsivos.
Lamentablemente, la ausencia de veracidad, la ocultación de
información, la tergiversación y el secretismo han acompañado a
nuestras élites políticas.
Los políticos, especialmente los de derecha, frecuentemente utilizan las
medias verdades y las mentiras para manipular la opinión pública
distorsionando la percepción ciudadana, eludiendo los problemas
fundamentales de la población, atacando a la oposición política con
falsedades, calumnias y difamaciones, acciones que fortalecen con
promesas seductoras exageradas y mentiras descaradas.
En la República Dominicana, que padece un periodo de franco
retroceso, lo que ha sido posible por la desastrosa y deficiente
gestión del Partido Revolucionario Moderno PRM, lo que ha sido fruto
de políticas públicas mal concebidas y peor ejecutadas, se ha hecho
común el uso de medias verdades y mentiras, lo que está provocando
una pérdida de confianza de los ciudadanos en las instituciones y en
los politicos.
Una población donde predomina la sensación del estancamiento y la
incertidumbre, la principal preocupación social es el alto costo de la
vida, la reducción de la autosuficiencia alimentaria y se cuestiona el
desbordado endeudamiento publico, destinado en una proporción
importante al pago de intereses, lo que está incidiendo negativamente
en la inversion del Estado en los servicios esenciales.
En un pais que en materia de seguridad existe falta de transparencia
en las estadísticas oficiales y abundan contradicciones en las cifras de
homicidios y feminicidios, con una crítica gestión del sistema
energético, caracterizado por abusivos y continuos apagones, alto
costo de la factura eléctrica y perdidas crecientes; graves deficiencias
en el sector salud, escasez de medicamentos y deterioro hospitalario.
La grave situacion del pais no puede ser ocultada con discursos y
declaraciones que son propaganda política y que solo distorsionan la
realidad aumentando la desconfianza, la credibilidad y la
calidad de la vida democrática de la nación, al pueblo dominicano hay
que hablarle claro, con la verdad en las manos. Se necesitan
respuestas y acciones concretas frente a una realidad que dista
mucho de los discursos oficialistas.
Hay mucha incredulidad entre los dominicanos, en la capacidad del
pais para avanzar; la realidad que se está viviendo en la República
Dominicana no puede ser peor, el uso de la falsedad y las medias
verdades para pintarle a la población pajaritos en el aire, debe
cesar, de modo que no se siga confundiendo a un pueblo que solo
reclama soluciones y un cambio de rumbo que mejore las condiciones
de vida de la población.