Líneas de Guerra.Kitipun

08-03-2021
Mujeres
Ojalá, República Dominicana
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La pobreza, la exclusión y la desigualdad tienen rostro de mujer.  La brecha de género impacta negativamente en la marcha hacia el bienestar y el progreso de la especie humana.  Según un informe del Foro Económico Mundial, las mujeres dedican, en promedio, el doble de tiempo al trabajo doméstico y otras actividades no remuneradas que los hombres.

Solo el 50% de las mujeres en edad de trabajar, esto es a partir de los 15 años, consigue empleo, mientras que en los hombres ese porcentaje alcanza el 75%.  La brecha salarial de género a nivel mundial es de 24% en favor de los hombres.  Apenas el 5% de todos los directivos de empresa en el mundo son mujeres.

En el ámbito educativo, aunque menos considerable, la exclusión de las mujeres sigue condenándolas al atraso:  ellas representan el 60% de las personas analfabetas en el mundo.  Aunque en la educación primaria la paridad de género es casi un hecho, en la educación secundaria y superior la brecha sigue siendo considerable: por cada 100 alumnos, hay apenas 70 alumnas, según cifras aportadas por ONU Mujeres.

En la política la situación no es menor: apenas 17 mujeres en todo el mundo son jefas de Estado o de gobierno y solo alcanzan a representar el 22% entre los parlamentarios a nivel global.  Solo el 13% de las alcaldías en todo el planeta son dirigidas por mujeres.

El panorama hacia el futuro de la equidad de género es poco halagüeño.  Según el último informe sobre el índice global de brecha de género elaborado por el Foro Económico Mundial y que mide la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto al acceso a salud, educación, economía y política, de seguir el ritmo actual de progreso la brecha global de género tardaría cien años en cerrarse.

Como vemos, la mujer sigue estando ausente en el diseño y aplicación de políticas públicas destinadas a erradicar la pobreza y la desigualdad.  Ello en parte se debe a que aún prevalece la cultura que nos lleva a mirarlas como un complemento secundario del hombre. 

Los políticos debemos construir un nuevo paradigma favorecedor de la igualdad de género que trascienda el otorgamiento de cuotas de discriminación afirmativa que, al final del dia, solo contribuyen a acentuar la brecha.

En vez de otorgarle migajas en cuotas que limitan su potencial, debemos hacer nuestro el estribillo de “#Kitipun”, la canción de Juan Luis Guerra, cuyo baile se hizo viral en las redes hace dos años, que dice: tuyo, la razón de mis anhelos/tuyo, tuyo/ el vaivén de mis te quieros/todo es tuyo nena/mi vida, mi cielo, el diccionario en fa de mis sueños/todo es tuyo, nena.