Sobrepesca, plásticos y aumento de la temperatura: la «espiral mortal» de los océanos

Medioambiente - 09-06-2021
ÁLVARO CABALLERO
RTVE, España

Producen la mitad del oxígeno que respiramos y son el mayor sumidero de CO₂ del planeta. Son vitales para el ser humano y ocupan el 70% de la superficie de la Tierra, pero sin embargo «sabemos más de la superficie de la luna que del fondo de los océanos».

En el Día Mundial de los Océanos, organizaciones ecologistas como Greenpeace denuncian que las masas marinas están «en una espiral mortal», amenazados por la sobrepesca, el aumento de temperaturas y la contaminación de los plásticos, según denuncia a RTVE.es Pilar Marcos, responsable de la campaña de océanos de la entidad.

«Estamos pescando más de lo que las especies pueden reproducirse. Muchas de las especies de interés comercial ya están al borde del colapso», asegura Marcos. Sin ir más lejos, están en retroceso especies tan emblemáticas de nuestra dieta como la sardina del Mediterráneo o la anchoa del Cantábrico, hasta el punto que se tienen que importar desde otros lugares.

Como indicador de la grave situación de la fauna marina, Marcos cita el dramático caso de superdepredadores como los tiburones y las rayas. «Casi todas las especies de estos animales están en peligro de extinción», advierte.

Entre los principales damnificados están pescadores como los españoles del Mediterráneo, que ya salieron a protestar la semana pasada por el plan europeo que reduce las cuotas de la pesca de arrastre. Estas protestas, asegura Greenpeace, pueden multiplicarse en el futuro.

«Cada segunda inhalación de oxígeno que respiramos viene del océano»

Los océanos son la segunda fuente de oxígeno del planeta, solo por detrás de los bosques primarios, por lo que «cada segunda inhalación de oxígeno que respiramos viene de la actividad oceánica», asegura la portavoz de Greenpeace. Sin embargo, el cambio climático amenaza a este gran pulmón natural, más desconocido que la selva tropical. 

El aumento de la temperatura repercute también en el deshielo, ya que en 2035 no quedará hielo en el Ártico, advierte Greenpeace. Esto, a su vez, hará que suba el nivel del mar. «Es una subida lenta, pero ya hay retrocesos constatados. El kilómetro cero son estados del Pacífico como Vanuatu», que ya han tenido que adaptar su primera línea frente al océano, continúa Marcos.

Más cerca, ya se puede ver el aumento del nivel del mar «en el delta del Ebro o en el estuario del Guadalquivir». También en varios puntos del Mediterráneo, donde el frente marítimo se reduce cada invierno tras los temporales. «Los océanos nos están avisando muy lentamente, aunque sea más visible un incendio en la Amazonia», añade.

Un mar de plástico

Cada segundo acaban en el mar 200 kilos de plástico. De ahí surgen las famosas islas de plástico, pero es que este derivado del petróleo se ha encontrado hasta en la fosa de las Marianas, el lugar más profundo de la Tierra. 

Sin embargo, desde Greenpeace alertan de que el abuso del plástico y el cambio climático son problemas diferentes. «No hay que pensar que reciclando y limpiando playas salvamos los océanos», dice Marcos, aunque una de las soluciones a ambos problemas es común: «economía circular, reutilización, y fin de los plásticos de un solo uso». 

La ONU aprobó en 1992 dedicar este día a la divulgación ambiental sobre los océanos, pero recientemente se ha convertido en una «celebración en lugar de una conmemoración», critica Marcos. Cree que muchas empresas, tanto pesqueras como dedicadas al plástico, aprovechan el momento para hacer greenwashing, un «lavado verde» para ocultar que «el resto del año están destruyendo los océanos con sus actividades».Alrededor de 13 millones de toneladas de plástico se filtran en los océanos cada año

«Falta una cumbre del clima para los océanos»

A diferencia de la parte emergida de nuestro planeta, gran parte del mar es un territorio sin ley ni protección medioambiental. «Para los océanos no existe una cumbre del clima, como la que protege la atmósfera y dice a los países cuándo y cómo deben emitir gases de efecto invernadero». 

Por ello, los ecologistas reclaman que se apruebe cuanto antes «un tratado global que decida qué partes del océano se deben reservar a la conservación». La ONU está trabajando precisamente en esta «constitución» del mar, que aspira a proteger el 30% de los océanos. Un cambio sustancial cuando actualmente solo un 1% está protegido.

«La gobernanza de los océanos está muy fragmentada en acuerdos pesqueros, no existe ese paraguas general», critica la portavoz de Greenpeace. Si se llegara a llevar a cabo este tratado, muchas de estas zonas podrían regular qué se pesca y cómo, y se podrían proteger las especies marinas amenazadas. Especialmente cuando casi el 60% de las poblaciones de peces analizadas están explotadas hasta su rendimiento máximo sostenible.