Expertos alertan de una epidemia de muertes por calor

Medioambiente
10-07-2021
El Correo, España

Ya hay pocos ciudadanos que no tengan claro que el cambio climático es una amenaza para la supervivencia de parte de la humanidad. Se sabe que las grandes catástrofes –superincendios, huracanes, inundaciones–, que cada vez son más frecuentes, multiplicarán en un futuro próximo los centenares de miles de muertos que causan cada año.

Pero un equipo de investigadores españoles ha concluido un estudio que alerta de algo tan lógico como poco destacado: que uno de los efectos más letales del cambio climático, con independencia de fenómenos catastróficos, va ser el propio calor. Que España y el resto de países del arco mediterráneo europeo se aproximan a una epidemia de muertes por altas temperaturas.

El Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), una alianza de investigadores impulsada por la Fundación La Caixa, se preguntó cómo va afectar el propio calentamiento global a la salud de los europeos y, en concreto, de los españoles.

Empezaron por hacer un diagnóstico de situación, de las muertes que ya provoca en 16 países europeos (los del sur y el centro) la temperatura. Tras analizar tres lustros, los que van de 1998 a 2012, certificaron que más de un 7% de los fallecimientos anuales están directamente vinculados con las temperaturas. En concreto, con las más bajas. El frío mata hoy diez veces más ciudadanos que el calor. Es una letalidad muy alta. La media trasladada a España son unas 30.000 muertes anuales, 80 diarias. Dieciséis veces más que los accidentes de tráfico.

El siguiente paso fue la proyección de futuro, en la que se tiene en cuenta tres escenarios, según los países europeos reduzcan más o menos la emisión de dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero y mayor desencadenante del calentamiento global. Las conclusiones, según publica ‘The Lancet Planetary Health’, confirman que episodios como el vivido hace menos de un mes en Canadá, con más de 500 muertos en una semana por temperaturas inéditas en la zona, o el todavía recordado tórrido verano de 2003 en Francia, con unos 15,000 muertos (casi todos mayores de 75 años) por una tremenda ola de calor, se pueden convertir en dos o tres décadas en algo cotidiano.

La tendencia marcada por los tres escenarios es de aumento de muertes por calor y disminución de las provocadas por el frío, debido a la progresiva subida de la temperatura. La segunda evidencia es que el aumento más o menos acelerado de las muertes por calor está vinculado con el CO2 lanzado a la atmósfera en cada simulación. En no muchos años, prevén, se pasará de la actual estabilidad de muertes causadas por la temperatura a un incremento «muy pronunciado», que coincidiría con la mitad de siglo si avanza el cambio climático.

Acciones globales

La última de las conclusiones es la peor. Los expertos del ISGlobal recuerdan que, como confirma Aemet, que prevé subidas de hasta 4 o 5 grados en las zonas más tórridas de la península, la incidencia del calentamiento global ya es bastante más alta en el Mediterráneo que en otras zonas. La consecuencia será un aumento «desproporcionado» de la mortalidad por calor en países como España, Francia, Italia o Grecia. En los peores escenarios el ascenso del calor es tan pronunciado que, pese a partir de una proporción de diez a uno, los fallecimientos por altas temperaturas pueden llegar a ser más numerosos que los del frío intenso.

La investigación indica a las claras que, salvo que se tomen «medidas inmediatas y severas» para reducir la emisión de CO2, la bajada de fallecidos por frío no compensará el ascenso de decesos por calor. La alta tasa de muertes vinculadas a la temperatura irá a más. «Nuestros resultados confirman la urgencia de adoptar medidas de mitigación de carácter global, ya que si solo se toman en países o regiones específicas no resultarán efectivas», avisan a modo de resumen