Homenaje a William Mejía

07-03-2026
Literatura
Ojalá, República Dominicana
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William Darío Mejía Castillo. Ocoeño – Azuano.  Viniste al mundo un 10 de octubre del 1950 en tu natal Cañada Grande, “la más grande de las cañadas” de San José De Ocoa. Creciste en un ambiente de pobreza junto al Bacá de Don Abundio. Pero desde pequeño dijiste lo que serías si te dejaban crecer y Creciste.

Más que un escritor, más que un dramaturgo, actor, director de teatro; más que un novelista, ensayista, cuentista y poeta, fuiste un creador excepcional y polifacético, que incursionaste en todos los géneros literarios.

Pero sobre todo fuiste un maestro consejero que transmitía su saber de manera sincera a todos sus condiscípulos sin arrogancia ni egocentrismo.

De carácter afable y de hablar pausado, con sonrisa amable y mirada triste, revolucionaste la cultura de Azua y de toda la región, donde formaste teatristas y escritores.

A tu llegada  a Azua, en 1984, fundaste la Colectiva Artística y Cultural TEATRO-SUR, institución que hoy te rinde tributo póstumo, porque tú fuiste, y yo lo puedo decir, más que un maestro que transmitía sus enseñanzas de manera excepcional y única, un amigo, un hermano y un padre para todos nosotros, tus alumnos.

TEATRO-SUR y el concurso literario de la Sociedad ATHENE, incentivados por ti,  proyectaron nuestro pueblo de manera exponencial, colocando a Azua en el mapa cultural de la Republica Dominicana y del mundo.

Creaste, por igual, el festival internacional cultural que en sus 12 versiones, año tras año, fue escenario en la tierra de los patriotas del 19 de marzo, y motivó sin dudas eventos de trascendencia en todos los países que nos visitaban, y en la República Dominicana se repensó el Festival Internacional de Teatro que organiza el Ministerio de Cultura.

William Mejía: eres sin dudas el padre de la cultura azuana, y uno de los escritores más galardonados del país:

Premio de cuento Casa de teatro; Premio de teatro Casa de Teatro, Premio Nacional de Novela; Premio Universidad Central del Este; Premio de Ensayo Universidad O&M y una veintena de premios más en diversos concursos. Una proeza pocas veces vista en una sola persona.

Fuiste incluido en la coedición de cuentos para Niños del CERLALC Y LA UNESCO  con los cuentos «Por el Amor De Guabonita», «La mancha de la luna», y «La novia del pececito», bellezas rescatadas de las leyendas aborígenes, que dice  mucho de las bondades que circulaban en los recovecos de tu corazón.

Sin dudas hay una gran deuda contigo. Debiste recibir en vida el Premio Nacional de Literatura, y desde este espacio exigimos que te sea  concedido post mortem, como un desagravio a tan gran injusticia.

Hermano del alma, tu partida deja el sabor de un vacío insondable que penetra en lo profundo del alma de quienes te conocieron y quienes de verdad te queremos.

Pero deja también un amplio legado de enseñanzas y de testimonios tangibles recogidos en tu magna obra literaria.

Ese legado lo difunden los personajes que creaste y que seguirán parlamentando en los escenarios del teatro pobre de Jerzy Grotowski, en el antropológico de Eugenio Barba y en el absurdo de  IONESCO, en el épico de Bertolt Brecht y en la crueldad de Antolín Artaud y corona sin dudas en el mágico Sí, del método de Stanislavski.

Tu herencia no se puede borrar: más de 700 puestas en escenas con 30 o más montajes de autores dominicanos, extranjeros y de tu autoría, sin hacer mutis de los escenarios nacionales e internacionales, fue una proeza poco común.

Ese legado quedará prendido principalmente en el Sur, este Sur nuestro que, como dijera Pedro Mir, es también «agreste y despoblado», donde aprendimos a guindar y a tejer sábanas como telón de boca, testigo de excepción, durante las giras que hicimos por la paz mundial, en los 80′ y los 90′, de lo vírgenes que éramos en las artes de las tablas.

Casa de Teatro y Bellas Artes fueron escenarios de primer orden de un grupo que, desde el interior, puso calidades entre sus bambalinas, levantando aplausos sorprendidos entre parlamentos exquisitos, en las puestas en escena del talento de tu elenco.

La sala TEATRO-SUR, en Azua, como los escenarios de la Habana, Santiago de Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Isla Margarita, México, España y los EEUU, pueden dar cuenta de las hazañas de este Colectivo que formaste.

Tus hijos artísticos y literarios, tus actores, quedaron haciendo mutis, «Anónimos y Realengos» en las sendas del «Taladro del Tiempo», «Batallando» con «Carmina» en «La Trama de San Miguel» evitando «El Naufragio» por «El Amor de Guabonita» porque «Mi techo fue el cielo» en el «Encuentro en la Astronave» con «Daniel el guerrillero» y «Las Espuelas del Ministro» siguiendo la «Estrella» en «Una Rosa en el quinto Infierno».

Tu cuerpo se descompone  en la tierra fría, pero tus recuerdos se multiplican por páramos regados por  la estética de tu creación.

Aunque la noche se escapa de tus cabellos, y se escabulle en tu mirada, no estás muerto, William Mejía. Tu legado es tan grande que vivirás por siempre entre los hombres. Sigue haciendo camino al andar  mientras «conversas con la noche y con el viento”.