Amelia Ricart y los ametrallados del 9 de febrero

09-02-2022
Educación
Ojalá, República Dominicana
Compartir:
Compartir:

Hoy 9 de febrero se conmemoran 56 años del ametrallamiento perpetrado contra una manifestación estudiantil por parte de la Policía Nacional en las inmediaciones del Palacio Nacional.

La mañana del 9 de febrero del 1966 la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) convocó a una marcha hacia el Palacio Nacional, exigiendo al Gobierno una respuesta positiva respecto a la solicitud de reconocimiento gubernamental del Movimiento Renovador Universitario.

Este reconocimiento implicaba la entrega de los fondos al recién creado Consejo Universitario Provisional (CUP) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para el buen funcionamiento de esta institución de educación superior.

Los estudiantes llegaron a las inmediaciones del Palacio Nacional, portando banderas, pancartas, con sus útiles escolares y vociferando consignas a favor de la asignación presupuestaria a la UASD y en contra de la presencia en el país de las tropas invasoras de abril del 65.

A la llegada al Palacio, los manifestantes decidieron elegir una comisión, con el encargo de entrevistarse con el presidente Godoy. Los escogidos fueron Amín Abel Hasbún, Secretario General de la (FED-Fragua); Carlos Dore Cabral (Fragua), Diomedes Mercedes (Fragua), Romeo Llinaz (BRUC), José Sosa Valentín (Fragua), Carlos Amiama (Fragua), Pedro Díaz (UER), Jimmy Sierra (JRC), Barón Suero (JRC), Gustavo González (JRC), Juan Vargas (UER), Otto Pichirilo (UER), Jacobo Valdez (Bruc) y Arístides Martínez (Fragua).

Esta comisión fue reciba por el secretario de Estado de la Presidencia, doctor Jaime Manuel Fernández, quien les comunica que el mandatario no se encontraba en la sede presidencial, pero que estaba en disposición de recibirlos en su residencia a las 3:00 de la tarde.

La propuesta que fue rechazada por la comitiva, que decide esperar al mandatario sentada en la escalinata del Palacio Presidencial. La comisión que participó en la reunión decidió enviar al bachiller Romeo Llinas para que bajara a informar a los manifestantes los pormenores de sus gestiones.

Cuando en bachiller Romeo se dirigía a los presente, inicio el implacable tiroteo sin ningún tipo de justificación. Durante alrededor de 5 minutos se disparó de manera incesante contra los estudiantes indefensos.

El resultado fue más de 30 heridos y cuatro muertos. Los fallecidos fueron Antonio Santos Méndez, estudiante de química superior de la UASD, de 22 años; Miguel Tolentino, Luis Jiménez Mella, de 18 años, y Amelia Ricart Calventi.

Amelia, de apenas 14 años, era estudiante del Instituto de Señoritas Salomé Ureña. Fue alcanzada por una bala que le perforó un pulmón y la columna vertebral. Murió tras ser sometida seis cirugías en los Estados Unidos.

Los heridos de consideración fueron: Antonio Pérez, Brunilda Amaral, José Ramón Casimiro, Griselda Zorrilla, Miguel Núñez, Juan Castro, José María de la Cruz, Ernesto Caamaño y Víctor Ramírez. De heridas menores estaban Jaime Tomas Estrella, Ciprian de Jesús Báez, entre otros.

Esta masacre provocó una huelga general convocada por tiempo indefinido, la cuál fue levantada luego del séptimo día, dejando un balance en sus primeros tres días de 16 personas muertas, entre ellas tres agentes policiales.