Síndrome de desorden financiero

30-12-2021
Economía y empleos
Ojalá, República Dominicana

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En muchas ocasiones en la vida, te pueden afectar situaciones -como la Covid-19- que te generen ansiedades y carencias afectivas. En lugar de buscar orientación psicológica, llenas ese vacío emocional con compras compulsivas que descuadran tu presupuesto y provocan daños financieros durante todo el año.

Una forma de saber si estás gastando por encima de tus ingresos o de manera excesiva, es analizando el Estado de Cuenta de tus tarjetas de crédito y débito.

Debes detenerte a analizar tus Estados de Cuenta para identificar el “porqué” detrás de cada consumo. Habrá sido por necesidad, querer complacer a otro, comprar lo mismo que tiene un amigo, por ruptura con mi pareja?

No rehuses analizar tus gastos, por miedo a toparte con la realidad. Recuerda que el conocimiento te da el poder para tomar mejores decisiones.

Ahora bien, hay personas que sufren de un síndrome de desorden financiero provocado por este componente psicológico que se prolonga más allá de los 12 meses.

Son personas que constantemente compran cosas innecesarias, que esconden gastos de sus familiares, que gastan sabiendo que una pareja o un familiar irá en su auxilio, que son adictas a los juegos de azar, que gastan tanto en deseos que cuando llega la hora de pagar las necesidades tienen que tomar un préstamo, que pagan una tarjeta de crédito con la otra, o que permanentemente están pagando intereses y mora.

Son personas, que tristemente, tienen un desorden financiero que hace que mes tras mes recaigan en esta espiral de endeudamiento. Y que no saben como salir porque les da vergüenza compartir su situación o genera sentimientos de culpabilidad.

A ellas, hay que ayudarlas. Son personas que necesitan un diagnóstico y tratamiento psicológico que les permita después, crear nuevos hábitos financieros.

En el proceso de tratamiento, es esencial que esas personas involucren a la familia y si hay confianza y comprensión, también a las amistades, porque actúan como vigilantes y auditores del gasto.

Estos comportamientos pueden iniciar desde temprana edad por lo cual tienes que vigilar que tus hijos no vayan por ese camino. Enseñarles desde temprano, a tener buenos hábitos financieros.

Los adultos debemos aprender desde jóvenes, que somos dueños de nuestras decisiones financieras y evitar que la publicidad y redes sociales nos impongan patrones de consumo.