Los seis grandes retos de la educación financiera y económica en el país

22-03-2022
Economía y empleos
Acento, República Dominicana
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Este lunes inicia la VIII Semana Económica y Financiera de Global Money Week, organizada y liderada en modalidad virtual por el Banco Central de la República Dominicana, en coordinación con la fundación internacional Child & Youth Finance y con la participación de 33 instituciones públicas y privadas, incluidas 16 entidades de intermediación financiera.

Los objetivos que persigue el Banco Central con esta actividad son impulsar el desarrollo de la educación económica y financiera en nuestro país; mostrar los avances y retos en esta materia; facilitar la compresión de los temas económicos y financieros; así como fomentar la inclusión financiera de niños y jóvenes al sistema financiero.

Como hemos planteado en artículos anteriores, la educación financiera ha sido reconocida internacionalmente como un elemento capaz de contribuir a reducir la exclusión social y fomentar el desarrollo del sistema financiero. Además, se ha determinado que un alto porcentaje de la población desconoce los elementos y conceptos financieros básicos, lo que los conduce a tomar decisiones inadecuadas sobre ahorro, deudas e inversiones, amenazando su bienestar personal y familiar, en la actualidad y en el futuro. La realidad de nuestro país no escapa de estas limitaciones.

A pesar de las campañas que en materia de educación financiera han emprendido, durante los últimos años, diversas instituciones gubernamentales, entidades bancarias, instituciones educativas y empresas privadas, una gran parte de la población aún carece de los conocimientos básicos requeridos para realizar un uso adecuado de los productos y servicios que ofrece el sistema financiero.

La carencia de hábitos de ahorro, la escasa cultura de previsión, además de la falta de planeación de ingresos y gastos, provocan que los individuos tomen decisiones económicas inadecuadas, en su mayoría riesgosas, que los conduce a aprender de sus errores y arrastrar sus consecuencias por períodos de tiempo prolongados.

En ese sentido, consideramos que aún persisten retos que deben superarse para lograr los objetivos que persigue el Banco Central con el desarrollo de la educación económica y financiera en nuestro país. Algunos de estos retos son:

-El primer reto, consiste en unificar y coordinar los esfuerzos individuales de cada una de las entidades de públicas y privadas, a través de un Plan Nacional de Educación Financiera y Económica, con el cual se maximice y mejore la eficiencia del uso de los recursos; se definan los objetivos estratégicos y las metas, por segmentación geográfica, población rural y no rural, rangos de edades, estratos sociales, nivel de educación, entre otros factores.

El segundo reto, que se debería abordar si se quiere activar y fomentar la inclusión financiera en la República Dominicana, es considerar el potencial de la telefonía móvil como un mecanismo que puede acelerarla. Aún no existe un marco regulatorio que fomente el desarrollo de las Fintech en nuestro país, por lo que la banca dominicana podría generar más valor mediante sinergias con este tipo de empresas.

El tercer reto, sería atacar con determinación las causas que limitan el acceso de la población a productos y servicios financieros. A pesar de que los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Inclusión Financiera arrojaron que el 53.69% de la población dominicana no tiene ningún tipo de producto financiero, ni de ahorro ni de crédito, aún persisten situaciones como:

Servicios financieros costosos, con diversas y altas comisiones y cargos en los distintos productos financieros; ingresos muy bajos en la población dominicana; en las zonas rurales es casi inexistente la presencia de las entidades bancarias; competencia desleal como son las empresas no reguladas que operan al margen de la Ley Monetaria y Financiera; desconocimiento del uso de los productos financieros; falta de documentación y empleos para poder acceder a un crédito; bajos niveles de escolaridad y educación de la población que tienden a heredarse de padres a hijos, según diversos estudios, entre otras.

El cuarto reto, apunta a tomar acciones para aumentar los niveles de bancarización en la República Dominicana, implementando nuevas y diversas alternativas, tales como:

  1. Bancarizar a todos los dominicanos desde su nacimiento, con la finalidad de promover el ahorro infantil desde temprana edad. Esto requeriría que el Banco Central y las entidades de intermediación financiera suscriban un acuerdo interinstitucional con la Junta Central Electoral que permita que, una vez provisto el certificado de nacimiento del niño o niña que incluye el número de cédula de identidad que tendrá durante su vida, el padre o la madre tengan la oportunidad de abrirle una cuenta de ahorro infantil.
  2. Bancarizar, mediante cuentas de ahorro con tarjetas de débito, a todos los jóvenes entre 16 y 18 años, una vez la Junta Central Electoral le otorgue su primera cédula de identidad física.

El quinto reto, consiste en fomentar, desde el Ministerio de Educación, programas de educación financiera que contribuyan a impulsar el ahorro infantil y juvenil, además de concientizar sobre la importancia de estar bancarizado, y poder acceder a los productos que ofrece el sistema financiero como una manera de lograr su crecimiento profesional y económico.

El sexto reto, que se abordaría desde el Estado Dominicano en aras de promover mayores niveles de bancarización en la República Dominicana, debería considerar y analizar la posibilidad de una exención impositiva para las transacciones de pagos electrónicos asociadas a las cuentas de ahorros mediante tarjetas de débito de la población de bajos ingresos.

De igual manera, la exención de la retención del 10% de los intereses pagados a las cuentas de ahorros de estos segmentos de la población de bajos ingresos.

También, es necesario eliminar sólo a las personas físicas, el impuesto del 0.15% aplicado a todas las transacciones bancarias de pagos a terceros, que se considera un impuesto distorsionador, dado que promueve el uso de efectivo y también desincentiva el ahorro, pues las personas sienten que desde que depositan en su cuenta bancaria su dinero, de entrada, ya tiene un 0.15% menos de los valores depositados.

Finalmente, los retos planteados contribuirían a elevar y fortalecer los niveles de educación financiera, además de acelerar la inclusión financiera y los niveles de bancarización en la República Dominicana. De persistir únicamente con los esfuerzos individuales que se realizan desde las distintas entidades públicas y privadas, nos quedaremos con las intenciones y con un impacto limitado en el logro de los objetivos señalados.