La Paradoja del crédito: a mayor pobreza por provincia, mayor tasa de interés y menos préstamos

05-08-2021
Economía y empleos
Acento, República Dominicana
Compartir:
Compartir:

Como es de conocimiento de los hacedores de políticas económicas, el acceso a los servicios financieros facilita la vida cotidiana y ayuda a las familias y las empresas a planificar desde los objetivos a largo plazo, hasta las emergencias imprevistas. La literatura económica nos muestra la relación positiva entre el crecimiento del crédito y el desarrollo económico de un país y, a la vez, una relación estrecha entre el crédito y la disminución de la pobreza en la población que puede acceder al crédito.

En nuestra entrega de esta semana, analizamos la distribución del crédito por provincias de las entidades reguladas de intermediación financiera durante el período comprendido desde mayo 2020 hasta mayo 2021, con base en las estadísticas oficiales publicadas por la Superintendencia de Bancos.

El análisis de la información revela que las provincias del país con mayor desigualdad de ingresos, son las que tienen menos acceso al crédito bancario formal, y reciben las tasas de interés activas más elevadas, acentuándose así una la desigualdad socioeconómica.

En mayo del 2021, la cartera de créditos total del sistema financiero ascendió a RD$1.29 billones, de los cuales, el 68.08% se concentra en la Región Metropolitana que agrupa las provincias Distrito Nacional y Santo Domingo, con un monto de RD$881,392.87 millones. En la Región Norte o Cibao, la cartera asciende a RD$249,557.06 millones, representando el 19.28% del total. En la Región Este se concentra el 7.75% del total de la cartera, equivalente a RD$100,361.12 millones y en la Región Sur el 4.89%, es decir, RD$63,312.26 millones.

Las informaciones analizadas muestran que en la Región Metropolitana, las entidades bancarias prestan a una tasa de interés activa promedio ponderada en moneda nacional de 12.83%; en la Región Norte de 14.59%; en la Región Este, 16.87%; y en la Región Sur, 17.33%.

De manera particular, las provincias en las que se registran tasas de interés activas más elevadas y menor cantidad de préstamos son las también consideradas más pobres en nuestro país.

Ver aquí los datos de Cantidad de Préstamos por Tipo de Crédito, Región y Provincia de mayo 2020 a mayo 2021.

En este sentido, a mayo de 2021, las tasas de interés promedio ponderadas en moneda nacional de los créditos colocados en las provincias más vulnerables de la región Sur son: Pedernales, 20.52%; Bahoruco, 20.39%; Elías Piña, 19.04%; Independencia, 18.74%. De la región Este, El Seibo 20.26%, Hato Mayor, 20.30%; Monte Plata, 18.76%.

En la región Norte, las tasas más elevadas se registran en las provincias: Samaná, 18.51%; Santiago Rodríguez, 18.41%; Dajabón, 17.82%; y Monte Cristi, 17.76%.

En cambio, en las provincias consideradas con menor nivel de pobreza, las tasas de interés promedios ponderadas a las que prestan las entidades bancarias reguladas, pueden ser menores hasta en 8 puntos porcentuales comparadas con las tasas registradas en las provincias más pobres, tales son los casos del Distrito Nacional (12.16%), Santo Domingo (14.80%), Santiago (13.42%), Duarte (13.83%) y La Vega (14.75%).

Cabe señalar que, conforme a las informaciones de mayo del 2021, la tasa de interés promedio ponderada en moneda nacional del sistema financiero era de 13.69%. Para créditos comerciales o destinados a sectores productivos se registra 10.36%; para préstamos de consumo, 21.27%; y para créditos hipotecarios, 10.45%.

Ver aquí los datos sobre Tasa de Interés promedio por Tipo de Crédito, Región y Provincia de mayo 2020 a mayo 2021.

Excluyendo la región Metropolitana, las provincias que registran tasas de interés más altas según tipo de crédito son: Bahoruco para créditos comerciales con 22.23%; Pedernales para préstamos de consumo con 23.40%; y Sánchez Ramírez para créditos hipotecarios con 12.08%.

A su vez, las tasas más bajas se registran en las provincias: Santiago para créditos comerciales con 10.15%; San Juan para préstamos de consumo con 19.97%; y Monte Planta para financiamiento hipotecario con 9.98%.

De lo anterior se deduce que, entre provincias, la diferencias entre las tasas de interés para créditos personales de consumo e hipotecarios oscila entre un 2 y 3.5 puntos porcentuales, mientras que para los créditos comerciales la diferencia de tasas de interés alcanza hasta 12 puntos porcentuales.

Similares conclusiones se obtienen del análisis de la cartera de créditos y número de préstamos registrados por las entidades de intermediación financiera, dadas las diferencias en la evolución del crédito entre las diferentes provincias del país.

En la Región Metropolitana, el total de la cartera de créditos de mayo 2020 a mayo 2021 apenas creció un 1%, es decir, aumentó en RD$8,763.17 millones de pesos y las estadísticas oficiales revelan una disminución significativa en el número de préstamos de (134,753).

En la Región Norte, la cartera de créditos aumentó en un 5%, equivalente a un crecimiento neto de RD$11,844.98 millones, mientras la cantidad de prestamos disminuyó (57,378).

En la Región Este, la cartera incrementó en un 5.9%, es decir, en RD$5,589.37 millones y el número de créditos se redujo (32,042).

En la Región Sur, la cartera de créditos aumentó en un 4.6%, es decir, un crecimiento neto de RD$2,802.42 millones y se registró una reducción en el número de créditos de 9,535.

Ver aquí los datos sobre Saldo adeudado por Tipo de Crédito, Región y Provincia de mayo 2020 a mayo 2021.

Cabe precisar que cuando se habla de reestructuraciones o refinanciamientos de créditos o préstamos, eso no significa necesariamente que la cartera de crédito de la entidad deba crecer, simplemente es un cambio contable para mantener la vigencia del crédito y la clasificación de riesgo del deudor.

Esta es una de las razones por las cuales la cartera de créditos del sistema financiero apenas aumentó de mayo 2020 a mayo 2021 en 2.3%, es decir, un crecimiento neto de RD$28,999.94 millones y de la significativa reducción del número de créditos o facilidades de préstamos (233,708). A su vez, esto pudiera estar revelando una situación de castigos acelerados por un tema en la morosidad o deterioro de la cartera de préstamos de los bancos que, en términos agregados, no es posible verificar, sino con información detalladas de los préstamos.

La baja actividad crediticia y tasas de interés más elevadas para las provincias más pobres del país, puede encontrar explicación en los riesgos de producción y de precios, la información imperfecta y los costos de transacción. A falta de instrumentos adecuados de mitigación de riesgos (garantías, seguros, futuros, etc.), los bancos se ven forzados a retirarse o a mantener una posición mínima en las provincias más pobres.

Las provincias con mayor nivel de pobreza parecen estar envueltas en un circulo vicioso, pues si no cuentas con suficientes ingresos no obtienen créditos y la falta de créditos limita el desarrollo de actividades para generar ingresos.

Es posible también que los habitantes de esas provincias no recurran a financiamientos formales por haber sido rechazados y que busquen alternativas informales, que también son más costosas, y limitan la expansión y sostenibilidad de actividades productivas.

En el pasado, las intervenciones del Estado con distintas iniciativas crediticias contribuyeron a que estas provincias más pobres mejoraran sus índices de medición de pobreza. Ante esta falla del mercado, es importante la continuidad de las políticas y la implementación de mecanismos alternativos, más activos que faciliten la canalización del crédito hacia las zonas y provincias más vulnerables.

En síntesis, las informaciones analizadas revelan que es necesario buscar mecanismos institucionales que otorguen mayor seguridad y estabilidad a las familias y provincias más pobres del país, disminuyendo las limitaciones que los hacen más vulnerables ante una baja de ingresos y falta de oportunidades crediticias.

Se requieren soluciones que permitan que los sectores socioeconómicos de menores ingresos participen también de los beneficios de las medidas provistas desde la Autoridad Monetaria y Financiera, no sólo en periodos de alta incertidumbre y vulnerabilidad, sino como estrategias de acción continua para promover un mayor crecimiento económico en todo el territorio nacional, dentro de un entorno de estabilidad financiera y macroeconómica.