Perdiz nival y oso polar, dos especies vulnerables al cambio climático


¿Qué pasa cuando el oso polar se queda sin hielo? ¿O la perdiz nival sin nieve? Ante el persistente aumento de las temperaturas, algunas especies animales adaptadas al hielo en los polos o a la nieve en zonas altas de montaña, se están viendo obligadas a adaptarse para asegurarse la supervivencia.

El reto de conseguir reducir las emisiones para salvar el planeta es urgente, por ello la ONU ha propuesto una guía con propuestas para salvar al planeta de un calentamiento catastróficoLas emisiones deberían llegar a su máximo antes de 2025, reducirse a la mitad en 2030 y seguir disminuyendo en las próximas tres décadas para limitar el calentamiento global a 1,5 ºC y así evitar los peores efectos del cambio climático.

El gran reto de la perdiz nival

Las especies que viven en ecosistemas de alta montaña son especialmente sensibles al cambio climático, que hace décadas que se deja notar ya en el Pirineo. Entre 1949 y 2010, la temperatura media en esta cordillera aumentó 0,2ºC por década y las precipitaciones disminuyeron. Parece poca cosa, pero para los animales y las plantas de ambientes fríos puede suponer un reto inabordable, por ejemplo, para esta espectacular ave: La perdiz nival.

Si no hay nieve, pierde su disfraz

La perdiz nival está perfectamente adaptada al frío extremo de los ecosistemas ártico alpinos. Sus patas recubiertas de plumas, la aisla del contacto directo con la nieve. Acumula reservas de grasa en verano y otoño, y reduce su actividad metabólica en invierno.

Si la nieve desaparece antes de tiempo, el plumaje blanco de la perdiz nival sobre las rocas la convierte en presa fácil. GETTY

Algunos estudios señalan que al haber menos nieve en primavera, la perdiz puede alimentarse durante más tiempo hasta la llegada del siguiente invierno. En este sentido, el cambio climático la favorecería. El problema es que su disfraz blanco también es estacional y cambia el color de su plumaje según la época del año.

En invierno pasa inadvertida sobre la nieve y en primavera sobre el roquera. Pero su moda está determinada por la duración del día, por lo que si la nieve desaparece antes de tiempo, su plumaje blanco sobre las rocas la convierte en presa fácil para sus depredadores, como el zorro.

¿Desaparecerá de los Pirineos?

La perdiz nival se extinguió de la Cordillera Cantábrica a principios del siglo XX. Y si no cambian mucho las cosas, también desaparecerá de los Pirineos en pocos años. Si eso sucede, su distribución quedará restringida a las zonas más septentrionales del mundo.

La perdiz nival. Foto: RTVE

Oso polar, también especie vulnerable

Ante el persistente aumento de las temperaturas, especies adaptadas al hielo como la del osos polar intentan ir más al norte en busca de mejores condiciones. El problema es que más allá del polo Norte no hay nada. El océano ártico es un mar congelado que rodea el extremo septentrional del planeta.

A diferencia de la Antártida, que es un continente de tierra cubierto de hielo, el casquete del polo Norte flota en el agua. El hielo refleja entre un 50 y un 70% de la energía de los rayos solares. Pero cuando el hielo se funde en verano, el agua absorbe un 90% de la luz del sol y se calienta. Las temperaturas en el ártico están aumentando el doble de rápido que la media del planeta y la cobertura de hielo durante el invierno disminuye año tras año.

Cuanto menos hielo, más agua se calienta y más difícil es que se vuelva a congelar al invierno siguiente. Es un círculo vicioso que tiene graves consecuencias para el carnívoro terrestre más grande de la tierra.

Si no hay hielo, no hay caza

El oso polar depende del hielo para cazar. Con su olfato es capaz de detectar a una foca bajo un metro de nieve compactada. Puede esperar pacientemente a que salga a respirar o acercarse sigilosamente para darle caza. Resiste horas nadando entre los témpanos buscando presas.

Debido a su elevada tasa metabólica necesita consumir focas a menudo y cuando el hielo escasea, lo tiene mucho más difícil.

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