Independencia, afinidad y simpatía

26-04-2021
Anjá
Hoy, República Dominicana

Durante la campaña electoral pasada, hubo un importante debut en las redes sociales. Más allá de la procacidad habitual, aceptada, esperada, emergió un subgrupo agresivo, tenaz, en procura del estrellato virtual. Avalado por las influyentes y omnipresentes organizaciones “no partidistas”, el conjunto asumió como trinchera las redes.

Impune, naturalmente, sabía que no había tiempo para reclamos ni para ejercer el derecho a réplica. El turbión tenía una fuerza demoledora y nada que contradijera la estrategia ocupaba espacio ni merecía el comentario condigno, con pretensiones de esclarecer o cotejar hechos para establecer la pertinencia de las imputaciones.

El talante de los integrantes de esa congregación permitió la creación de una nomenclatura exquisita y bien vendida. Con el respaldo contundente de líderes de opinión y de la locuacidad de los representantes de los poderes fácticos que también exhibían el marbete casto, surgió la categoría de “los independientes”. 

Hombres y mujeres sin carné de partido, pero con más que reconocidas antipatías y cercanías a las candidaturas. Con históricos afectos, rencores y vínculos públicos con políticos. También con inocultable rechazo al Gobierno que se disponían a desplazar repitiendo el mantra “se van”. Ciudadanía proba, cuya pila bautismal fue La Plaza de la Bandera. 

La presencia en el espacio validaba la pureza e idoneidad patriótica. Esa estirpe decidió asumir como adarga el tuiteo. La acción sirvió de catapulta, mientras más constancia y agresividad las oportunidades y valoraciones aumentaron.

Después que la categoría ha sido retribuida con decretos, propuestas de la Cámara de Diputados, designaciones del Senado, incluyendo la ratificación de embajadores independientes, algunos de esos tenaces odiadores decidieron borrar sus tuits.

La prestancia del cargo ganado y la obligada cercanía con representantes de partidos, agrupaciones y movimientos políticos, por ejemplo, obligaba a desaparecer adjetivos y acusaciones, tan mendaces como irresponsables. Otros, creativos, altivos, prefirieron aportar al acervo político electoral criollo, como Mario Arturo Fernández Burgos, fundador de la organización no partidista “Santiago Somos Todos”.

El distinguido munícipe, hoy miembro de la Cámara de Cuentas, ha hecho galas de su condición de intocable con unas reflexiones filosóficas y semánticas encomiables.

Me permito citar su nombre porque usó el mío con fruición y esmero de caballero cibaeño, mientras desarrollaba su agenda independiente, antes de las elecciones del 5 julio-2021-. Es de los buenos, de los erigidos en quintaescencia dominicana. Con licencia para el insulto, sabía que nada alteraría su destino. Todo estaba consumado desde antes de consumarse. 

Por eso, además de sugerir alianzas con partidos que “jieden”, divulgar el asco que le produce un expresidente y de usar los hashtags “se van”, “fuera el PLD”, “tamos contigo Luis”, hoy confirma el contenido de sus tuits.

El taumaturgo, orondo, como aporte establece la diferencia entre afinidad y simpatía, para justificar el proselitismo. Su imagen al lado de la senadora del DN muestra la satisfacción con el resultado de los comicios. Los textos subsiguientes plasman su entusiasmo, proporcional a sus arrebatos contra miembros de la JCE pasada. El inventario es un compendio de su “simpatía”.

Creo pertinente establecer, como funcionaria pública de larga data que es absurdo exigir “independencia” como requisito sine qua nom para optar y merecer un cargo. Otras condiciones importan más que las límpidas historias sin carné de partido. Ocurre, sin embargo, que la narrativa del Cambio, auspiciada por los apóstoles de la ética, ha sido buscar y deificar a “independientes” afines al partido en el poder.

El miembro de la Cámara de Cuentas aprenderá ahora las sutilezas y exigencias de los órganos colegiados. El protagonismo cede porque es incompatible con la necesidad de fortalecer la institución. Será difícil para él continuar su obsesiva, cuasi adictiva difusión de tuits.

El trabajo que le espera es arduo y el sacrificio enorme. Deja atrás su vida pueblerina, la filiación a una legendaria e influyente firma de abogados. La mudanza exige adaptación y erogaciones extraordinarias.

El altruismo de los funcionarios independientes necesita soporte sobre todo cuando abandonan mucho. Alguna compensación tendrá aunque quizás sus teneres le permitan tanta abnegación.