Estará en el Panteón

19-01-2021
Anjá
Hoy, República Dominicana

Gregorio Urbano Gilbert Suero, nació en Puerto Plata el 25 de mayo de 1898. Generaciones sucesivas en la patria chica, aprendían, gracias al relato de los mayores, el talante del prócer.

El recuento de sus hazañas se escuchaba por doquier. Empero, cuando se atravesaba la frontera del pueblo y el orgullo provinciano relataba sus proezas, el embate del asombro por desconocimiento, derrotaba.

El personaje y sus méritos ignorados, solo los nacidos entre el azul del océano y el verde de la montaña atesoraban sus virtudes. Apreciaban la valía del patriota las personas que escuchaban las exposiciones del erudito Alonso Rodríguez Demorizi, de Amiro Pérez Torres, Rodríguez Victoria, de Carlos -Ney- Finke, en aquellas tertulias irrepetibles y disfrutaban las cátedras de aquellos que siguieron sus pasos, como Rafael Brugal Paiewonsky, Juan Ventura.

La descripción de su fortaleza, la mención de su arrojo en el puerto de San Pedro de Macorís frente a los invasores, fascinaba. También interesaba el detalle del trajinar por México, su inclusión en el ejército de Sandino hasta ostentar el grado de capitán y categoría de cuarto ayudante del Comando Supremo del Ejército Sandinista.

El relato estaba en los rumores del parque, al abrigo de las carolinas, llenos de salitre si se contaba en las inmediaciones del Club Unión o en los pasillos de la Logia Restauración.

Hasta los caballeros que ocupaban las mecedoras del Club de Comercio comentaban las hazañas del hijo de Narcisa Suero y de Benjamín Gilbert, emigrante prestante como todos aquellos que poblaron el norte y el este del territorio, provenientes de Islas Turcas y Nassau.

“Los ingleses prietos” como les decían en el pueblo, elite que enseñaba música, alabanzas, buenas maneras.

Predicadores, orfebres, sastres, ebanistas, educadores, con su Biblia debajo del brazo y la dignidad aflorando en cada gesto. Respetados y respetables.

Con la fundación del Partido de la Liberación Dominicana en el 1973, comenzó una etapa distinta para el reconocimiento de Gilbert. Su nombre bautizó un Comité Intermedio y ya era obligada la investigación para conocerle.

Obligación y pendiente debido a que la revolución sandinista enarbolaba su estirpe gloriosa, aquí postergada, aunque su patriotismo afloró durante la intervención de EUA-1916-1924.
El desafío al capitán Button, en San Pedro, provocó la muerte del interventor.

El hecho produjo la condena fatal, la horca. Demandas a su favor cambiaron la pena por prisión perpetua, conmutada en el año 1922. Libre, continuó la andadura sin desmedro de su valor.

En abril de 1965, no era el mozalbete que había enfrentado al jefe de las tropas invasoras en el año 1916, pero eso no impidió el compromiso y la defensa de la soberanía.

El héroe falleció en el año 1972. Publicó: “Ramas de mi árbol”, “Mi lucha contra el Invasor Yanqui de 1916” y “Junto a Sandino.” Ahora cuando el patriotismo es vergüenza y el malinchismo enorgullece, procede revisar el contundente testamento patriótico de Gilbert.

El 24 de mayo del año 2019 el presidente Danilo Medina promulgó la ley que declara héroe nacional a Gregorio Urbano Gilbert Suero.

Ratificación oficial de una condición que por su conducta ostentaba. El decreto consagra el 10 de enero día del patriota y asigna su nombre al puerto de San Pedro de Macorís. A partir de ese momento es más que una referencia provinciana. Trascendió la anécdota, la tradición oral que de tanto repetirse impide la duda.

La saga reivindicativa fue completada el 11 de enero, cuando el presidente Luis Abinader, dispuso mediante decreto, el traslado de los restos del “héroe de dos pueblos” al Panteón de la Patria.

La disposición corresponde al denuedo de Euri Cabral, gestor de la “Expedición Gilbert”. El afán del economista y comunicador consiguió la asignación del lugar que corresponde al ilustre puerto plateño.

A los héroes se les recuerda, “en el lugar donde hay un hombre presto a luchar”, sin embargo, cuando la mezquindad que reparte blasones y acoteja altares pretende desconocer reales estelas heroicas, la fanfarria es necesaria para evitar el regateo de gloria.