602 mil tareas reforestadas con amor al prójimo


Con los Proyectos de Desarrollo Agroforestal, el gobierno de Danilo Medina encontró una manera distinta de reforestar que logró resultados impresionantes: 602 mil tareas y más de 13 mil productores beneficiados.

¿Cómo se logró? Los pequeñitos propietarios o usufructuarios de las tierras no fueron perseguidos con la fuerza pública, como había sido la práctica en gobiernos anteriores para frenar la deforestación.

La pasada gestión entendió que no aquellas familias no eran depredadoras por maldad sino por necesidad.

Comprendió, desde el punto de vista social, el fenómeno histórico de la migración de familias pobres desde el llano a la montaña.

Históricamente imposibilitados de asentarse en las buenas tierras del llano por pobreza o despojo, se vieron obligados a desplazarse hacia las montañas para subsistir. Allí deforestaron e implementaron el conuquismo con la siembra de yuca, plátano, guandules, café, entre otros cultivos.

Ante esta situación, el gobierno de Danilo Medina llegó a la conclusión de que para que la reforestación fuera exitosa, se debía tomar en cuenta las necesidades de estas familias pobres y trabajadoras.

Además de entregar plantas de árboles maderables, cacao, café y aguacate, se asignó una compensación económica a aquellos que se involucraran en la reforestación de sus predios.

Los “Pagos de Incentivo Ambiental”, además de proteger el medio ambiente, fomentaron la generación de empleos, a través de la conformación en todas las zonas de brigadas forestales y/o agrícolas.

En una primera etapa, surgieron 7 proyectos: Hondo Valle y Juan Santiago en Elías Piña, Sabaneta en San Juan, Las Cañitas en Azua, Independencia, Bahoruco, Los Fríos en Azua y San Juan, así como Barahona.

En la segunda etapa, 9 proyectos: Hermanas Mirabal, Asociación de Caficultores Villa Trina en la provincia Espaillat, Santiago Rodríguez, Las Placetas/San José de las Matas en Santiago, Monseñor Nouel, Las Tres Maguanas en San Juan, El Rosalito en San José de Ocoa, Núcleo de Caficultores de San Cristóbal (NACAS) y en Constanza, La Vega.

El único requisito para formar parte de la más ambiciosa iniciativa de reforestación puesta en marcha por gobierno alguno fue tener tierras y querer trabajar.