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PLD compite contra Gobierno y quienes lo han apoyado
El Partido de la Liberación Dominicana se fortalece día por día. Hoy compite en el escenario electoral contra el desatento Gobierno PRM y quienes lo han apoyado y se financian con contratos onerosos del Estado, mientras simulan oposición.
El principal partido de oposición, que hoy compite por el primer lugar en la preferencia del pueblo dominicano, es decir, el PLD trabaja de forma intensa en la implementación de la Línea Organizativa y Electoral (LOE), aprobada en el X Congreso.
En reportes de los enlaces se evidencia el avance en la fase de posicionamiento de sus militantes en los recintos electorales, de donde cumplirán con sus tareas políticas y de conquista del voto.
En ese sentido, para la semana que hoy se inicia, la Comisión de Implementación de la LOE programó una serie de encuentros, bajo el formato taller, con el fin de impulsar la segunda fase, que implica auditar y supervisar los pasos dados hasta ahora.
Estas acciones, junto a la agenda de las asambleas provinciales, las conferencias de prensa de cada lunes, la inauguración de nuevos locales, el trabajo en las comunidades y en los frentes profesionales, se traducen en la determinación de la organización para ganar las próximas elecciones.
Lo contrario a este razonamiento son argumentos de quienes adversan al partido líder de la oposición. Mientras el PLD, a quien el pueblo indentifica en las encuestas como el partido mejor capacitado para gobernar, se prepara para ganar los próximos comicios con los candidatos que surjan en las filas del partido morado de la estrella amarilla.
En declaraciones el fin de semana, el secretario general del PLD, Johnny Pujols, señaló que el pueblo dominicano está profundamente desilusionado, desengañado, desamparado en el gobierno del PRM y tiene en el partido morado de la estrella amarilla su esperanza bajo el razonamiento colectivo de que “Con el PLD se Vivía mejor”.
¿Qué ha influido en el reposicionamiento del PLD como partído líder de la oposición? La explicación es multifactorial. En primer lugar, el desencanto de la población con el partido de Gobierno por las promesas inclumplicas, los actos de corrupción y el empeoramiento de las condiciones de vida de la gente. De igual modo, la precarización de los servicios básicos de salud, educación, etc.
En segundo lugar, el trabajo arduo y constante de la dirigencia peledeísta, así como su militancia en todo el territorio nacional, aplicando la Línea Organizativa y Electoral. Las masivas asambleas, donde el dos veces presidente de la República y presidente del partido, Danilo Medina, traza el camino a seguir y emite declaraciones que hacen eco en la opinión pública.
De igual modo, la labor del secretario general, quien pone los temas sobre la mesa y se mantien activo en todo el país inaugurando ya más de 40 locales en distintos puntos, lo que evidencia que el PLD se recompone.
En tercer lugar, pero no menos importante, el convencimiento de la gente de que el PLD volverá a ser Gobierno a partir del 2028. La memoria agradecida del pueblo recuerda que con el PLD se vivía mejor, frase que en los últimos meses ha evolucionado en: Con el PLD se volverá a vivir bien.
Nuevo local
El secretario general, Johnny Pujols, encabezó el fin de semana sendos actos de apertura de locales, primero en Pantoja y luego en el municipio Los Alcarrizos, acompañado de Cristina Lizardo, Presidente Provincial, Margarita Pimentel, supervisora de los enlaces, así como de los enlaces de las demarcaciones , varios de los titulares de secretarías, miembros del Comité Central y la dirigencia local.
Adelantó que el Partido de la Liberación Dominicana seguirá el proceso que dejó abierto con la reunión del Comité Central del pasado 22 de febrero para escoger un candidato o candidata para competir y ganar las elecciones del 2028.
Conflictos bélicos internacionales agravarían crisis en RD
El panorama económico dominicano se agrava al observar el desempeño macroeconómico reciente, donde el crecimiento del año pasado fue notablemente bajo, lo que evidencia una incapacidad técnica para dinamizar la economía interna.
Este estancamiento no es una casualidad, sino el resultado de una gestión del Gobiern PRM que ha priorizado el gasto corriente y el endeudamiento por encima de la inversión reproductiva.
En este escenario, la guerra en Irán actúa genera incertidumbre ante la crisis que ya estaba en marcha, desnudando la fragilidad de un modelo que no genera empleos de calidad ni protege el poder adquisitivo de los trabajadores dominicanos ante la inflación importada que se avecina con el cierre de rutas comerciales estratégicas.
La desconexión del Gobierno PRM con la realidad nacional quedó expuesta de manera burda cuando, hace apenas unos días, aseguraron de forma irresponsable que el conflicto no tendría impacto directo en la economía nacional.
Esta falta de previsión o exceso de cinismo se desmoronó en cuestión de horas, cuando el Gobierno procedió a aplicar alzas en los precios de las gasolinas, contradiciendo sus propios discursos de estabilidad.
Dicha conducta no solo erosiona la confianza ciudadana, sino que confirma que el país navega sin un rumbo claro, reaccionando de forma improvisada ante eventos que un equipo económico competente debió haber previsto y mitigado mediante mecanismos de compensación que hoy brillan por su ausencia.
En el ámbito social, los riesgos son todavía más profundos debido a la precarización extrema que han sufrido los servicios públicos esenciales durante este periodo.
El sistema de salud se encuentra en un estado de colapso operativo, con hospitales desabastecidos y una atención primaria inexistente, mientras que la educación ha retrocedido en calidad a pesar de contar con recursos que no se reflejan en el aprendizaje de los estudiantes.
Si el país se ve forzado a desviar fondos para subsidiar el impacto energético de la guerra, los ya deteriorados servicios sociales terminarán de desplomarse, empujando a miles de familias dominicanas hacia la marginalidad en un entorno de desprotección estatal absoluta.
Finalmente, la falta de una estrategia de seguridad alimentaria y energética sólida nos coloca en una posición de mendicidad internacional ante crisis externas.
La administración actual ha demostrado ser un desastre en la gestión de los sectores productivos, permitiendo que la inseguridad ciudadana y la falta de oportunidades definan la vida cotidiana de la población.
La guerra entre Irán y sus adversarios no es la causa de nuestros males, pero sí será el factor que termine de hundir a una nación que, bajo el mando del PRM, ha perdido el norte y se encamina hacia una crisis social de consecuencias impredecibles si no se corrige el rumbo de inmediato.
El tránsito sigue siendo un caos
Continúa siendo un tema espinoso la movilidad vial o el tránsito, aspectos en los que el Gobierno PRM se ha quemado, como en otros tantos sectores de la administración pública.
Diez meses se cumplen este lunes del plan «RD se Mueve», que el Gobierno dice afirma haber ejecutado el 70% de la primera etapa. Sin embargo, casi todas las acciones anunciadas han sido retiradas o simplemente no han surtido el efecto buscado, porque se está improvisando o más bien inventado.
Los giros a la izquierda en avenidas principales y la sincronización de semáforos para mejorar el tránsito en el Gran Santo Domingo, no se aplican. En ese orden incluimos los atrasos en la ampliación de avenidas o los inconvenientes en la Línea C del Metro de Santo Domingo.
Como ejemplo de los inventos en este aspecto citamos los reductores de velocidad colocados en la rotonda próxima al jardín Botánico. Aquello resultó el mayor desorden en el tránsito en la capital, que hubo de retirar.
Es alto el costo en combustible, en tiempo perdido y en tensiones para los conductores de estos interminables tapones, que le han cambiado la vida a dominicanos y dominicanas.
El programa «RD se Mueve» se ha revelado como un monumento a la improvisación y un síntoma inequívoco del desgobierno que caracteriza a la actual gestión del PRM.
Lo que fue vendido como la gran solución para dinamizar la movilidad urbana y la infraestructura productiva del país, hoy no es más que un conjunto de vallas publicitarias que esconden la parálisis operativa del Estado.
En lugar de facilitar el flujo de bienes y personas, el programa ha chocado de frente con la incapacidad de ejecución de un Gobierno que ha demostrado ser un desastre en todos los sectores productivos, dejando a la población atrapada en los mismos nudos críticos de siempre.
La precarización de los servicios públicos, que ya castiga con saña a la salud y la educación, ha encontrado en «RD se Mueve» su versión más visible en el asfalto y el transporte.
Tras casi un año de vigencia, los indicadores de eficiencia que justificaron su presupuesto multimillonario brillan por su ausencia, mientras que el ciudadano común sigue padeciendo un sistema de transporte costoso, ineficiente y desarticulado.
Esta falta de resultados no es un hecho aislado, sino la consecuencia lógica de un país que va sin rumbo, donde se lanzan planes de alto impacto mediático sin contar con el respaldo técnico ni la voluntad política para enfrentar los intereses que mantienen el caos en nuestras vías.
Gobierno PRM da la espalda a denuncias de ecocidios
Son muchos los problemas del medio ambiente, con un Ministerio que se la pasa solo con declaraciones de prensa con anuncios que no llegan a concretarse.
La contaminación de las aguas de la prensa de Hatillo, el desmonte de la Cordillera Septentrional, el daño Medio Ambiental en Azua con la operación de los generadores en barcazas en el litoral marino.
Son solo tres de los grandes problemas ambientales a los que el gobierno no les ha hecho caso. Agregamos entre otros la gestión deficiente de residuos sólidos, la deforestación, la erosión del suelo y la alta vulnerabilidad al cambio climático, incluyendo la llegada masiva de sargazo a las costas.
La República Dominicana se encuentra sumergida en una crisis ecológica de proporciones catastróficas que solo puede calificarse como un ecocidio sistémico, permitido por la pasividad cómplice de un Ministerio de Medio Ambiente que se ha convertido en una entidad puramente decorativa.
Mientras el Gobienro PRM se pierden en una retórica de anuncios vacíos y promesas de sostenibilidad sin resultados tangibles, los ríos más importantes de la nación mueren ante la mirada indiferente de un Gobierno que ha demostrado ser un desastre en la protección de los activos estratégicos del país.
La contaminación de nuestras fuentes hídricas no es un accidente, sino el resultado de una falta de autoridad que ha dejado el patrimonio natural a merced de intereses particulares que operan con total impunidad.
Uno de los casos más dolorosos de esta debacle es la depredación incontrolada en el Cerro de La Vega y la tala indiscriminada de árboles en diversos puntos de la geografía nacional, lo que representa un golpe mortal a nuestra biodiversidad y a la capacidad de regeneración de nuestros acuíferos.
Esta política de dejar hacer y dejar pasar ha precarizado la seguridad hídrica del pueblo dominicano, sumándose al deterioro ya crítico de los servicios de salud y educación.
Al igual que ocurrió con el bajo crecimiento económico del año pasado y la falta de rumbo en las políticas productivas, la gestión ambiental del PRM se caracteriza por una desconexión total con la urgencia climática, permitiendo que pulmones ecológicos vitales sean reducidos a cenizas o terrenos áridos sin que exista una sola consecuencia legal de peso para los responsables.
La situación en la presa de Hatillo y la instalación de barcazas eléctricas en las costas de Azua constituyen ejemplos fehacientes de cómo este Gobierno prioriza soluciones improvisadas y parches energéticos por encima de la vida de los ecosistemas y la salud de las comunidades.
La contaminación por metales pesados, sedimentos y vertidos tóxicos en Hatillo está comprometiendo la fuente de agua dulce más grande del país, mientras que en Azua se impone un modelo energético agresivo que ignora los estándares ambientales básicos.
Esta improvisación constante recuerda la ligereza con la que se manejó el tema de la guerra en Irán, donde se negaron impactos económicos que terminaron reflejándose de inmediato en los precios de las gasolinas, demostrando que para esta administración la verdad es secundaria frente a la narrativa política.
El panorama ambiental dominicano bajo la actual gestión es un reflejo fiel de una nación que va sin rumbo, donde el Ministerio de Medio Ambiente mira hacia otro lado mientras se destruyen manglares, se extraen agregados de los lechos de los ríos y se permite la contaminación por plásticos y desechos químicos a niveles insostenibles.
No se trata solo de mala administración, sino de una falta absoluta de patriotismo ambiental que pone en riesgo el futuro de las próximas generaciones.
Si no se detiene este ecocidio y se sustituye la propaganda por acciones de fiscalización reales y drásticas, el daño a la infraestructura natural del país será irreversible, consolidando este periodo como el más oscuro para la ecología dominicana en la historia moderna.