Hospitales de Haití al borde del cierre por escasez de combustible

25-10-2021
Mundo | Salud
DW, Alemania
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Los hospitales de Haití lanzaron un dramático llamado para que se garantice el abastecimiento de combustible a todos los establecimientos sanitarios, que podrían verse obligados a cesar operaciones en las próximas horas debido a que los generadores constituyen su principal fuente de electricidad y apenas se puede garantizar el servicio a los pacientes.

Un miembro de la organización Médicos del Mundo que prefirió preservar su identidad, dijo que se había negociado la llegada de combustible a los hospitales para este domingo, pero los accesos están bloqueados, supuestamente por miembros del G9 (conglomerado de las principales bandas armadas del país), y los camiones con el carburante no han llegado.

En tanto, la Asociación de Hospitales Privados de Haití (AHPH), que agrupa a casi todos los centros privados y benéficos del área metropolitana de la capital, lanzó la voz de alarma y solicitó la creación de un corredor de entrega de combustible para todos los nosocomios, señaló en un comunicado.

Si no reciben combustible sus 40 integrantes, que brindan más del 70% de la atención de emergencia y hospitalaria se verán obligados a comenzar a cerrar sus servicios a la población a partir de este lunes 25 de octubre, en mitad de una nueva ola de COVID-19, sin suministro de oxígeno y en un contexto de gran inseguridad.

Un día antes, los hospitales St. Damien, el centro pediátrico más importante de la capital, y St. Luc informaron que solo tienen en reserva 6,000 galones de diésel y si no llega el combustible (hoy se esperaban 16,000 galones), el martes 26 se suspenderá el servicio pediátrico para más de 300 niños, el de maternidad para unas 45 mujeres, así como las urgencias, y habrá que dar de alta a más de 70 adultos.

Sin insumos ni pacientes

También es imposible comprar combustible para llenar los depósitos de los vehículos, así que el personal sanitario no encuentra la forma de llegar a sus puestos de trabajo en clínicas y hospitales, centros a los que acuden cada vez menos pacientes, por los mismos motivos.

La realidad es que un hospital sin energía apenas puede ofrecer servicios porque «todo es una cadena. No pueden llegar los medicamentos y otros insumos médicos, no se puede tener hospitalizado a nadie porque las máquinas no funcionan», se lamentó el funcionario de Médicos del Mundo.

Las bandas delictivas bloquean con camiones el acceso a las terminales de combustible de Varreux, en Puerto Príncipe, agravando la escasez de carburantes.

Denso Gay, director del hospital Saint Damien especificó que tan solo les quedaban tres días de combustibles para los generadores que alimentan los ventiladores y resto de equipos médicos. «Estoy muy preocupado. La situación es muy crítica», dijo.

«Nos pusimos en contacto con la empresa (abastecedora de combustible) y nos dijeron que no podían hacer las entregas, que no pueden cruzar la ciudad por el peligro que supone para los conductores», agregó Gay.

Telefonía también podría interrumpirse

La situación puede empeorar el lunes, ya que está prevista una movilización nacional en protesta por la escasez de combustible y la inseguridad, lo que supondrá un total bloqueo de actividades, levantamiento de barricadas y quema de neumáticos, que podrían degenerar en disturbios violentos.

«Una de las mayores preocupaciones ahora es quedarse incomunicado», más aún con las protestas y bloqueos que se avecinan, porque también las antenas de telefonía móvil funcionan con combustible y van saliendo del servicio, así que «si no llega carburante seguirán cayendo», complicando aún más unas comunicaciones de por sí deficientes.

La falta de combustible generó protestas esta semana en la región metropolitana de Puerto Príncipe, donde hubo bloqueos de calles el jueves con barricadas en llamas levantadas por mototaxistas, asfixiados por el precio de la escasísima gasolina, que ahora ya no es posible hallar en ningún lugar.

La compra de carburante en el mercado negro es prohibitiva, pues subió de 200 gourdes (2 dólares) por galón a 2,500 (25.5 dólares), otro factor explosivo en la crisis que azota a Haití, donde ha desaparecido casi por completo el transporte público.