Mujica: «Por ahora la muerte es lo único fantásticamente democrático que existe»

07-12-2021
Política
Público, España
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Aunque sólo la pandemia por la covid-19 precipitó su retirada de la actividad política para dedicarse a la militancia popular, José Mujica está lejos de pretender jubilarse a sus 86 años. Líder del Movimiento de Participación Popular, grupo mayoritario del partido de izquierdas Frente Amplio de Uruguay, ‘Pepe’ sigue siendo un filósofo sencillo y un sabio humilde, ejemplo singular ─casi único─ de grandeza en el panorama político latinoamericano.

Maestro de la palabra, el ex político y ahora militante habló con el periodista Daniel Alejandro en el medio uruguayo Caras y Caretas para el programa A este lado del paraíso, en una entrevista que ofrecemos ahora para los lectores de Público y que se puede ver íntegramente en este vídeo.

Durante los poco más de 40 minutos que dura la entrevista, Mujica habla de su concepción del ser humano viajando a lo más profundo de se alma, «en el fondo creo en el hombre», pero siempre con una mirada constructiva sobre el futuro, «si el hombre logra sobrevivir a sus contradicciones tiene capacidad de convertirse en algo mejor». Su desconfianza general sobre la naturaleza humana le mantiene en un estado de vigilancia constante hacia el comportamiento humano, por lo que asegura que «hay que conservar el oficio de la misantropía», casi como un escudo, como una protección frente a los poderosos.

«En la conducta masculina me parece ver la necesidad de una madre que nos gobierne»

Casado desde 2005 con Lucía Topolansky, vicepresidenta de Uruguay entre 2017 y 2020, y también dirigente del MPP, Mujica conoce bien el amor y habla sobre el hombre frente a la mujer, «en la conducta masculina me parece ver la necesidad de una madre que nos gobierne», pero también el valor de la vida, a la que califica como «el único milagro que hay para cada uno de nosotros».

Su particular visión del hombre contemporáneo, del que participa de la sociedad y la vida pública, nos abre los ojos al entendimiento entre las personas, «poner la otra mejilla no es debilidad, es apuntar lejos», y nos cambia el prisma al describir al odio como un ser «tramposo, tan ciego como el amor, pero que nos termina destruyendo».

En su discurso de amor por la vida, asegura querer llegar a vivir hasta los cien años «y seguir de largo», sobrevuela su pasado guerrillero, sus ideas y su vida moderada y discreta. Dedicado al cultivo de flores como su principal fuente de ingresos, y dejada ya atrás su etapa como presidente de Uruguay, este panteísta reconocido deja en esta entrevista una frase lapidaria: «Por ahora la muerte es lo único fantásticamente democrático que existe».