El PLD en la calle: Entre la reforma interna y la defensa ciudadana
En la política dominicana actual, no basta con resistir los golpes; el éxito depende de la capacidad de levantarse con una estrategia clara.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha comprendido que su camino hacia el 2028 requiere un equilibrio entre el orden en casa y una presencia activa en las calles, conectando con las carencias que hoy afectan a la población.
Bajo la dirección de Danilo Medina, el partido ejecuta una reestructuración profunda que busca organizar a sus miembros directamente en las mesas y recintos electorales.
Esta reforma interna no es un simple cambio de nombres, sino una estrategia para que cada militante pertenezca a un Comité de Base en el lugar donde vota, fortaleciendo la base orgánica de la organización.
Esta renovación interna cobra verdadero sentido cuando se traduce en una «defensa ciudadana».
El PLD ha denunciado que el pueblo se siente engañado por un gobierno que prometió cambios y ha entregado retrocesos.
Desde la falta de planificación en el sector eléctrico hasta el deterioro de los servicios de salud, el partido se posiciona como el portavoz de una indignación social creciente.
La carestía de la vida es el eje central de esta denuncia. El partido ha señalado con datos objetivos el alto costo de la canasta básica y la crisis agropecuaria que ha llevado productos esenciales, como el pollo, a precios históricos.
Para el PLD, esta situación es el resultado directo de una gestión que ha descuidado al productor nacional en favor de las importaciones.
Asimismo, la crítica se extiende a sectores estratégicos como la educación y la energía. Se han denunciado irregularidades en el manejo de recursos del MINERD y un aumento alarmante en las pérdidas de las distribuidoras eléctricas, que hoy superan el 44%.
Estas fallas son presentadas por la dirigencia morada no solo como errores administrativos, sino como una falta de sensibilidad hacia las necesidades del ciudadano.
El secretario general, Johnny Pujols, ha sido enfático en que el rol de un partido de oposición debe tener «utilidad pública», combinando la crítica firme con una actitud propositiva.
Por ello, el PLD ha ratificado que no será un simple acompañante de otras fuerzas políticas; su meta es liderar el espectro opositor con una candidatura presidencial propia y bien identificada.
Con la estructura renovada y la bandera de la defensa ciudadana, el PLD se prepara para la conquista del poder en 2028.
La apuesta es clara: demostrar que la experiencia de sus años de gobierno y su nueva organización interna son la única alternativa real frente a las penurias y la falta de planificación que caracterizan la gestión actual del PRM.