El hermoso milagro de la vida


Desde mi infancia he estado íntimamente vinculada a la naturaleza. Crecí deslizándome en yaguas en las montañas de Monseñor Nouel, flotando en cepas de plátanos en las aguas del canal de Masipedro, y colgándome en bejucos de un lado a otro del río Arroyo Toro.

Más tarde me uní al mar. Así en el discurrir del tiempo, he ido ejercitándome en la contemplación de la naturaleza. Ha sido mi mejor maestra, revelándome, con su grandeza el hermoso milagro de la vida.