Pilar Muñoz, bióloga marina chilena: “Debemos reconectar a las personas con el mar”

10-06-2024
Medioambiente
UNESCO
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«Despertar nuevas profundidades” es el tema del Día Mundial de los Océanos 2024, un año enmarcado en el Decenio de Ciencias Oceánicas de las Naciones Unidas, que apela a un cambio urgente en nuestra relación con los océanos, en los cuales, un 90% de las grandes especies marítimas se encuentran mermadas y un 50% de los arrecifes de coral destruidos. 

Hoy, en este día internacional, compartimos una entrevista a la bióloga marina chilena Pilar Muñoz, sobre la cultura oceánica (ocean literacy, en inglés) y la importancia de conmemorar este día internacional.

Nacida y criada en Valparaíso, Pilar asegura que desde que tiene memoria ha sentido atracción por el mar. “Me he puesto como meta de vida poder compartir este amor al océano, para que cada vez más personas aporten en su sostenibilidad”, dice. 

La bióloga marina posee una maestría en Oceanografía y trabaja en la Facultad de Ciencias del Mar y Recursos Naturales de la Universidad de Valparaíso, en la cual lidera el Laboratorio de Algas Marinas, coordina las asignaturas “Botánica marina” y “Ficología”, edita la publicación científica “Revista de Biología Marina y Oceanografía” y participa en actividades de vinculación con el medio que mezclan ciencia, arte y tecnocreatividad, como el documental inmersivo “Cultura Oceánica en 360°”. 

“La tecnocreatividad es un concepto que combina la tecnología y la creatividad para desarrollar soluciones innovadoras y originales. Implica el uso de herramientas tecnológicas, en mi caso experiencias de realidad extendida XR (realidad virtual, gemelos digitales, realidad aumentada, etcétera) para generar productos, servicios, o experiencias que no serían posibles sin la integración de ambas disciplinas”, explica Pilar.

“En el contexto de la ciencia y el arte, la tecnocreatividad permite explorar nuevas formas de comunicación y expresión, facilitando la creación de proyectos que pueden tener un mayor impacto y alcance”, agrega. 

Como resultado de su trabajo promoviendo la cultura oceánica, Pilar fue seleccionada como una de los 20 expertos mundiales del Grupo Internacional de Cultura Oceánica de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (COI-UNESCO).

También, fundó el Grupo de Trabajo en Cultura Oceánica del Comité Oceanográfico Nacional (CONA) y recientemente, fue elegida presidenta de la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar (SCHCM). 

Pilar Muñoz, bióloga marina chilena, es una de los 20 expertos mundiales del Grupo Internacional de Cultura Oceánica de COI-UNESCO.

Retrato de Pilar Muñoz

Pilar Muñoz

¿Qué es la cultura oceánica y por qué es importante? 

La cultura oceánica es básicamente que las personas comprendan que el océano nos beneficia día a día y que nuestras acciones impactan su sostenibilidad.

La vida del planeta depende del océano, por ejemplo, nos entrega el aire que respiramos, regula la temperatura, nos da alimentos nutritivos, entrega energía, es fuente de trabajo, a través de él se transportan la gran mayoría de nuestras mercancías y también nos da zonas de esparcimiento, de relajo y felicidad.

Lamentablemente, la ciencia tradicional ha fallado en la transmisión de este mensaje a las personas, llegando a eventos extremos como la crisis climática a la que nos vemos enfrentados hoy en día. Si el océano se ve amenazado, también se amenaza el bienestar humano.

Por eso la cultura oceánica busca empoderar a las personas con conocimiento del océano, para que puedan tomar decisiones informadas y asegurar así la sostenibilidad del planeta. 

¿Cómo crees que se encuentra el estado de la cultura oceánica a nivel nacional, en Chile y a nivel internacional? ¿Cómo podríamos mejorarla? 

Todavía nos falta mucho por hacer, estudios realizados en Estados Unidos han demostrado que solo el 10% de la población dice estar en conocimiento de los temas oceánicos. En Chile ocurre lo mismo, hemos olvidado nuestra conexión con el mar y digo ‘hemos olvidado’ porque los pueblos originarios si estaban fuertemente relacionados con él. 

Por ejemplo, en Monte Verde, localidad cercana a Puerto Montt, está la evidencia mundial más antigua de consumo de algas que data de aproximadamente 14,000 años.

Muchos de los pueblos vivían su día a día en el mar, como por ejemplo la comunidad Chango, en la zona central, o el pueblo Selk’nam, hacia el sur del país: ambos contaban con innovadoras embarcaciones y se alimentaban de recursos marinos.

Para ir estrechando esta brecha debemos reconectar a las personas con el mar, y debemos apelar a los sentidos, a los sentimientos de cada uno. Actividades al aire libre cerca de la costa, como nadar, caminar y deportes de vela, están promoviendo este acercamiento.

También, de parte de la academia, debemos buscar formas innovadoras de poder compartir los contenidos de ciencias del mar, para conectar efectivamente con las personas. Una metodología que nos ha funcionado muy bien a nosotros es la combinación de arte, ciencia y tecnocreatividad. 

¿Cuál es la relevancia de conmemorar el Día Mundial de los Océanos? 

Esta conmemoración se crea para que las personas empiecen a tener más conciencia del océano, de cómo este nos beneficia y cómo hemos afectado su sostenibilidad.

Se desarrollan variadas actividades alrededor del mundo para ir sumando una mayor cantidad de público y estas actividades van desde conferencias más académicas, exhibiciones de arte inspiradas en el mar, hasta regatas o incluso degustaciones con alimentos del mar.

Por ejemplo, como Escuela de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso organizamos por tercer año consecutivo una gran celebración del Día del Océano en conjunto con el Senado, que incluye una feria de educación marina y exposiciones de expertos nacionales, todo en el Salón de honor del Congreso.

¿Qué mensaje quisieras dejar a los estudiantes en Chile, para motivarles a conocer más sobre el océano?

Mi mensaje es invitar a los estudiantes a conocer nuestro océano con todos los sentidos. Que los que viven en las zonas costeras, se den un tiempo de ir a la playa, sentir el viento que llega, mirar con detalle todos los organismos que aparecen alrededor, cerrar los ojos y escuchar el golpeteo de las olas, meter los pies al agua y que, mientras hacen eso, piensen en todas las formas en que el océano los beneficia.

Y para los que no viven cerca de la costa, les hago otra invitación: salgan afuera cuando llueva, abran los brazos y sientan como el mar los abraza, porque esa lluvia que les está llegando es agua que viene viajando desde el océano. 

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