Ola de calor: ¿Cuáles son los países de Sudamérica más afectados?

17-01-2022
Medioambiente
Página 12


“Nuestra casa está en llamas”. 
La frase de la activista sueca Greta Thunberg –que miles de jóvenes adoptaron en todo el mundo– fue repetida con variaciones por los habitantes de muchas localidades del país, agobiados por el calor, los cortes de luz que afectaron a 78.295 usuarios de las empresas Edesur y Edenor (ver aparte) en diferentes barrios de la ciudad de Buenos Aires y municipios del conurbano, y los incendios forestales que impactan en nueve provincias.

Las altas temperaturas que se registran hace más de una semana no dan tregua; en ocho provincias (Catamarca, Córdoba, Santa Fe, Santiago del Estero, Buenos Aires, Entre Ríos, La Rioja y Tucumán) el termómetro superó los 40 grados; solamente en Tierra del Fuego y Santa Cruz se mantuvo por debajo de los 30 grados. El record fue en Santiago del Estero con 43.4°C, la localidad bonaerense de Punta Indio con 43,1°C, San Fernando del Valle de Catamarca con 42,6°C y La Rioja 42°C. La Ciudad de Buenos Aires, que desde hace dos días se encuentra en alerta naranja por temperaturas extremas, alcanzó 41,5°C

Altas temperaturas

Como el locutor de Sucesos argentinos, el primer noticiero cinematográfico, se podría decir que “el termómetro enloquecido alcanza alturas de vértigo”. La ciudad de Mar del Plata ostenta el record de 41,9, “la marca más elevada de su historia”, como informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en su cuenta oficial de Twitter. Las localidades bonaerenses de Tres Arroyos, Coronel Pringles y Coronel Suárez también batieron récords de temperatura históricos con 41,8; 40,1 y 39,3 respectivamente. Junín (41,6) y 9 de julio (41,4) en Buenos Aires; y Rosario (40,6) en Santa Fe tuvieron la temperatura más alta registrada durante el mes de enero.

Estas marcas térmicas elevadas se dan en el marco de una ola de calor que fue catalogada como un evento extraordinario por el SMN, organismo que en octubre celebra 150 años de trabajo, el tercer Servicio Meteorológico creado en el mundo.

SMN: «Una ola de calor extraordinaria»

Cindy Fernández, del SMN, recuerda a Página/12 que la ola de calor con temperaturas superiores a los 40 grados comenzó en la zona de Cuyo y el Norte Patagónico el jueves 6 de enero y anticipa que la próxima semana habrá temperaturas “muy bajas” para el verano, “casi de otoño”. Para la meteoróloga es “normal” tener olas de calor durante el verano. Para hablar de una ola de calor se necesitan tres días consecutivos que superen ciertos umbrales de temperaturas mínimas y máximas.

Fernández destaca que estos valores no son iguales para todas las ciudades porque “dependen de la climatología del lugar”. En La Rioja, por ejemplo, una ola de calor sucede después de tres días consecutivos de una mínima de 23,5 y una máxima de 38,7; en Usuhaia, la mínima tiene que ser de 7,8 y la máxima de 17,3, y en la ciudad de Buenos Aires, la mínima de 22 y la máxima de 32.3

“Lo que estamos viviendo esta semana es una ola de calor extraordinaria porque tiene algunas características que la diferencian de una ola de calor clásica –explica Fernández–. Esta ola de calor extraordinaria se diferencia de otras por la extensión territorial; las altas temperaturas de más de cuarenta grados se registraron desde el centro de la Patagonia hasta el norte de Argentina, y esto deja solo a dos provincias por fuera de la ola de calor que estamos viviendo, así que podríamos decir que afecta prácticamente a la totalidad del país, y también a Paraguay, el sur de Brasil y Uruguay”.

La meteoróloga del SMN advierte que “no es normal que haya 57 ciudades del país que superen los 40 grados”, como sucedió el jueves 13. Otra característica de esta ola de calor es la “persistencia”, porque arrancó hace más de una semana y todavía quedan “dos o tres días de calor extremo”.

Imagen: Télam

Varios factores combinados potenciaron el aumento extremo de las temperaturas. “La semana pasada llegó una masa de aire cálido, como es normal en esta época, y coincidió con un centro de alta presión sobre el centro y norte del país. Los centros de alta presión producen un efecto que se denomina ‘subsidencia’: el aire desciende de capas media y altas de la atmósfera hacia la superficie.

Como todos los gases, cuando el aire desciende sufre un calentamiento”, explica Fernández y agrega otro detalle importante: los días de cielo despejado y sin nubosidad en una época del año donde la radiación solar es muy intensa. “Todo esto ocurrió en un contexto de una sequía bastante extrema en Argentina, donde los suelos contienen poca humedad. Y un suelo seco se calienta mucho más que un suelo húmedo”, compara la meteoróloga y precisa que “el centro de presión se está desplazando muy lentamente” y que por esta razón la ola duró más de una semana.

El SMN anuncia que el calor extremo que inauguró el 2022 tiene fecha de vencimiento, para alivio de muchos. “En la zona central de Argentina vamos a experimentar un descenso paulatino de las temperaturas entre el sábado y el domingo, de sur a norte; pero el descenso notorio de temperatura se empezará a sentir a partir del lunes.

Todavía vamos a seguir con mucho calor sábado y domingo. Recién el lunes vamos a tener una masa de aire bastante más fría, que nos va a traer temperaturas bastante más bajas”, pronostica Fernández y comenta que las temperaturas mínimas estarán entre los 15 y 20 grados, con máximas que oscilarán entre los 20 y 25, “muy frío para verano”, pero señala que “es normal tener irrupciones de aire frío” en temporada estival.

Calentamiento global

Las perturbaciones climáticas a escala planetaria, como plantea Naomi Klein en su libro En llamas (Paidós) “no suponen una amenaza futura, sino una realidad vivida”. Desde que los científicos y los gobiernos empezaron a reunirse en 1988 para discutir la necesidad de reducir las emisiones de gas de efecto invernadero y reducir así la crisis climática, las emisiones globales de dióxido de carbono se han intensificado en más del 40 %. Y siguen creciendo.

“El planeta se ha calentado aproximadamente 1°C desde que empezamos a quemar carbón a escala industrial, y las temperaturas medias van por el camino de aumentar en la misma proporción hasta cuatro veces antes de que este siglo llegue a su fin; la última vez que hubo tanto dióxido de carbono en la atmósfera como hoy, los humanos no existíamos”, analiza Klein.

Carolina Vera, doctora en Ciencias de la Atmósfera, asegura que las olas de calor intensas y persistentes, que duran varios días, no son un fenómeno infrecuente en el clima de verano en nuestro país. “El 75 % de las olas de calor que duran más de cinco días están asociadas con un patrón de gran escala, en el cual mientras que en la Argentina hay condiciones secas y muy cálidas en el este de Brasil hay condiciones muy lluviosas que pueden dar lugar a inundaciones, como es lo que se está viendo ahora”, expresa Vera y revela que también se han realizado investigaciones sobre la posible influencia del cambio climático.

“En un mundo con un calentamiento de 1,5 grados sobre los valores normales, este tipo de olas de calor son más frecuentes y de magnitudes más intensas. En este estudio que se hizo en la Argentina, y también en diferentes partes del mundo, se confirma que se ha acelerado en cinco veces la frecuencia de ocurrencia de este tipo de olas de calor”, subraya la investigadora del Conicet y docente de la UBA, referente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), que opera bajo la órbita de la ONU.

“El calentamiento global está aumentando en particular las temperaturas mínimas –confirma Vera–. Uno espera que por la noche se refresquen las ciudades y los cuerpos, que haya temperaturas preferentemente por debajo de los 24 grados; pero eso no está ocurriendo. Estas noches calurosas, con temperaturas por arriba de los 25 grados, son también la confirmación de la influencia humana en el cambio del clima”.

La doctora en Ciencias de la Atmósfera lanza una advertencia fundamentada por sus investigaciones: “Si el cambio climático se sigue intensificando, si el calentamiento global continúa, si llegamos a un calentamiento global de un grado y medio en 2040, la frecuencia de estas olas de calor intensas se acelerará ocho veces”.

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