Glenda Priego, artista del tatuaje


«Tuve una infancia muy libre en cuanto al arte, porque todos en mi familia eran artistas. Nunca vi el arte como algo inusual. Vengo de una familia de artistas».

«Desde pequeña nos ponían a dibujar en el piso. Mi abuelo nos dibujaba animalitos en el piso y nos decía ‘amárrales las patas para que no se vayan por ahí'».

«Mi papá tuvo mucha influencia en mi vida».

Entre la psicología clínica y el arte, a Glenda Priego no le quedó más que dejarse seducir por la pasión heredada de su familia. Especialmente de su padre, Harold Priego, caricaturista y pintor.

Hoy, Glenda vive del arte del tatuaje creando sus propios diseños con un estilo muy único que la caracteriza. «Tatuar surgió en mi porque quería diseñar cosas en base a mi propio estilo. Y a la gente le ha gustado».

«Estudié psicología clínica pero vivo del arte del tatuaje y creo que ahora aplico más la psicología que antes, porque el proceso de hacer un diseño para otra persona requiere también un análisis profundo, conocer a esa persona y saber porqué se está haciendo un tatuaje. Creo que eso es lo que más me gusta».

«Tatuar una persona para mí es una responsabilidad muy grande. Es como un bebé recién nacido en las manos».

Glenda Priego ya cumplió su sueño de vivir del arte del tatuaje, una expresión artística en la que puede crear sus propios diseños y ser feliz. Ahora sueña con tener su propia línea de productos de tatuaje. La pasión y el empeño que pone en su trabajo le asegura que así será.

«En este punto de mi vida estoy mucho mejor que antes, porque manejo mi tiempo y eso es muy importante para mi. Puedo hacer más cosas en un día. No estoy limitada por un 8 a 5».

«Cuando inicias algo, tu razón principal no puede ser la económica. Tienes que tener un back up que te permita hacer eso que te hace feliz sin pensar solo en dinero».

«Es muy importante no pensar solo en lo económico. No tener esa hambre de dinero».